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Puigdemont sopesa su respuesta a Rajoy acorralado por el Gobierno, el soberanismo y la UE

Todo indica que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, apurará el plazo hasta el último minuto -las 9.59 del lunes- para comunicar al Gobierno su respuesta al requerimiento que le envió esta semana para que aclare si el 10 de octubre declaró o no la independencia en el Parlament. Ese día, todo el mundo pudo escuchar cómo Puigdemont asumía el “mandato del pueblo de que Cataluña sea un estado independiente en forma de república”.

Pero, inmediatamente después, echó un jarro de agua helada sobre el independentismo: “El gobierno y yo mismo proponemos que el parlamento suspenda la declaración de independencia para emprender un diálogo sin el que es imposible alcanzar una solución acordada”.

Veinticuatro horas más tarde, el Gobierno activó el artículo 155 de la Constitución, que le permitiría asumir competencia de la Comunidad catalana para devolverla al marco de la legalidad constitucional, pero con mucha prudencia. Tal y como se establece en el propio artículo, empezó por enviar un requerimiento al presidente de la Generalitat para que aclare qué es exactamente lo que hizo en su comparecencia parlamentaria.

Obviamente, el problema no es que el Ejecutivo no lo sepa, sino que quiere dar a Puigdemont una salida para que sea él mismo quien devuelva a Cataluña a la legalidad y evite medidas desagradables como las que implicaría el desarrollo del 155 en combinación con otras -los estados de alarma, excepción y sitio que se contemplan en el artículo 116, por ejemplo- además de la debacle económica que se avecina si sigue adelante con sus planes secesionistas.

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría ha sido muy expresiva en ese sentido. En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, ha alertado del riesgo de recesión que pesa sobre la economía catalana y de una posible rebaja del PIB español si las cosas siguen como hasta ahora. Santamaría ha verbalizado lo que hasta ahora era una impresión generalizada: a Puigdemont se le está dando “la oportunidad más importante” que tendrá nunca para “rectificar”. Dando por hecho que la respuesta no se producirá antes del lunes, Santamaría ha considerado que “en este fin de semana de reflexión, con puente de por medio, (el presidente de la Generalitat) tiene la capacidad para restaurar la convivencia entre los catalanes”.

Eso sí, si Puigdemont quiere frenar la aplicación del 155 no puede solventar el trámite remitiendo a Moncloa su intervención del día 10 en el Parlament. Así lo han señalado fuentes del Gobierno, dejando claro que “eso no vale” y que si el presidente catalán recurre a esa artimaña empezará a correr el segundo plazo, el que finaliza a las 10:00 horas del jueves, para que revoque sus decisiones, vuelva a la legalidad, inste a la presidenta del Parlament a hacer lo mismo y comunique al Gobierno que ha vuelto a la legalidad.

Una respuesta “sencilla” a una pregunta igualmente “sencilla”

Santamaría ha reiterado que las autoridades catalanas “aún están a tiempo de recuperar la normalidad institucional” y poner fin a la “inestabilidad”. Le ha recordado a Puigdemont que la respuesta que se le pide es sencilla -sí o no a la pregunta de si ha declarado la independencia- y ha añadido que “nada es inmutable, todo se puede hablar, desde el respeto a la reglas democráticas y a los derechos de los ciudadanos (…) esa la única condición y el único requisito”.

La vicepresidenta no ha ido más allá de las repercusiones económicas que tendría la independencia de Cataluña en el listado de sus advertencias a Puigdemont. Sí lo ha hecho el portavoz en el Congreso del PP, Rafael Hernando, quien ha dicho que el Gobierno estudiará extender su respuesta al desafío independentista más allá de la activación de esta previsión constitucional. “Hay que iniciar toda una serie de medidas que no pasan solo por el 155, pasan también por otras medidas, tenga usted en cuenta que esto es un Estado de derecho”, ha asegurado. “Se están contemplando todo tipo de medidas”, ha continuado. “Vamos paso a paso”, ha dicho y ha añadido: “El Estado de derecho tiene muchísimos recursos para hacer frente a este desafío. Y lo vamos a hacer. Se va a actuar con fuerza. Hay medidas suficientes para acabar con esta situación”.

A muchos kilómetros de distancia, en Barcelona, el Palau de la Generalitat es escenario de un continuo trasiego de visitantes con quienes Puigdemont está consultando su respuesta al Gobierno central. Y es de suponer que siga siéndolo durante todo el fin de semana. Pero si las presiones que proceden de Madrid son aplastantes, las que está ejerciendo su entorno no lo son menos. El presidente de la Generalitat está acorralado por el independentismo que él mismo ha alimentado y por la calle que han soliviantado las entidades a las que él y su partido han elevado a la categoría de legítimos representantes de la ciudadanía sin haber pasado nunca por el tamiz de las urnas.

El independentismo pasa factura y Mas se venga de la CUP

No obstante, los que le mantienen contra las cuerdas son sus aliados en el Gobierno, ERC, y en el Parlament, la CUP. Sin ambas formaciones el PDeCat no podría gobernar y las dos están exigiendo el pago de los intereses que creen que les corresponden por su inestimable colaboración.

El portavoz de ERC en el Parlamento catalán, Sergi Sabriá, ha señalado hoy que la independencia de Cataluña está “clarísimamente declarada” aunque la voluntad “no es aplicarla directamente” sino abrir un “tiempo para el diálogo” que “es lógico que tenga un límite”. En una entrevista en Onda Vasca, Sabriá ha remarcado que “si algunos no lo quieren entender” lo explicará “más claro”, pero la “independencia está declarada”. Al mismo tiempo, Ernest Maragall, hermano del expresidente de la Generalitat, ha escrito en Twitter: “Ayer en el Congreso, hoy en Plaza Cataluña el mismo mensaje: rendición o represión @KRLS @junqueras es la hora de asumir el riesgo de la libertad”. El vicepresidente Oriol Junqueras le ha respondido: “Totalmente de acuerdo”.
Ahir al Congrés, avui a Pça Catalunya el mateix missatge: rendició o repressió @KRLS @junqueras és l'hora d'assumir el risc de la llibertat
El diputado en el Congreso Gabriel Rufián, por su parte, ha animado a Puigdemont a cumplir el compromiso contraido con la ciudadanía.
Lo único que sé es q nos debemos a quienes pusieron el cuerpo y el corazón por esto en la calle. Hasta el final.


En cuanto a la CUP, ha enviado una carta a Puigdemont en la que le emplaza a responder al requerimiento del presidente del Gobierno, situándose en el ejercicio del derecho de autodeterminación: “Si pretenden seguir aplicando las previsiones del artículo 155 de la Constitución española que lo hagan con la república ya proclamada”. Así, la CUP considera que responder al requerimiento de cualquier otro modo supondría “avalar todas y cada una de sus amenazas, su menosprecio y su represión”, y volver a la legalidad constitucional que, según la formación, una mayoría de catalanes decidió romper.

En la misiva, la CUP ha dado por cerrada “la esperanza en la mediación internacional” si ésta ha tolerado lo que han tachado de despliegue militar y las cargas policiales que dejaron a más de 900 personas heridas por querer votar, según el texto. “Permanecer inmóviles a sus amenazas, sus negaciones y su autoridad, no nos permitirá existir como pueblo, no nos permitirá gobernarnos ni avanzar en la consecución de más derechos y libertades”, argumentan, y finaliza que, aunque una eventual república catalana no cuenta con el apoyo de otros Estados y mercados, sí que contaría con el apoyo de la gente.

ERC y la CUP son dos socios esenciales de Puigdemont, pero parece que en las reuniones que está manteniendo en la Generalitat participan también ANC y Òmnium, dos asociaciones de cuya entrega a la causa independentista no cabe duda. Después de todo, esa es su razón de ser. Artur Mas, el expresidente de la Generalitat, ha tenido que recordarles este viernes que no son ellas las que gobiernan ante su constante pretensión de condicionar las decisiones que salen del Palau.

Por cierto que Mas ha hecho unas declaraciones que dan las medida del intenso debate que se vive en la antigua Convergència a propósito de una independencia que nunca estuvo en sus estatutos fundacionales y a la que se apuntó por cuestiones más coyunturales que ideológicas. Mas, que no olvida que fue la CUP la que le apartó de la presidencia de la Generalitat, ha afirmado en TV3 que “si nos pensamos que la independencia de Cataluna es simplemente la manera de proclamar una república, es que no conocemos la realidad” y ha situado la batalla en que haya elecciones constituyentes catalanas. Además, ha dejado caer que lo que le gustaría es ejercer un cargo de representación en el exterior en una eventual república catalana, lejos de las funciones ejecutivas.

Juncker no quiere “una Europa de 90 países”

De momento, esa hipotética república catalana carece de lo más importante para iniciar su andadura: el reconocimiento internacional. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha cerrado este viernes la puerta a una posible mediación de la Unión Europea en la crisis política en Cataluña, porque a su juicio crearía “más caos”; al tiempo que ha rechazado la independencia como opción porque no quiere “una Europa formada por 90 países”.

“Si permitimos, aunque no sea nuestro asunto, que Cataluña se independice, también lo harán otros después y eso no me gusta. No quiero una Unión Europea que dentro de 15 años esté formada por 90 países, sería imposible”, ha defendido Juncker en una charla con estudiantes en Luxemburgo. La Unión Europea, ha destacado, no piensa intervenir como mediador para salir de la crisis, a pesar de que así lo hayan solicitado desde la Generalitat, porque cuando ha asumido ese papel lo ha hecho “entre Estados miembros”, que no es precisamente la circunstancia ante la que nos encontramos.

https://www.republica.com/2017/10/13/puigdemont-sopesa-su-respuesta-a-rajoy-acorralado-por-las-presiones-del-gobierno-el-soberanismo-y-la-ue/

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