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Me preocupa que Pedro Sánchez esté contento, esa es una mala señal para España. Por @jsobrevive


@jsobrevive.- Cuando se habla de Pedro Sánchez es importante recordar su trayectoria para que nos situemos en el momento actual. Sánchez llegó como de rebote a la secretaría general del PSOE, en su primera elección, y todos pensamos que, comparado con los otros dos candidatos que se presentaron, era el mal menor. Pero pronto nos dimos cuenta que no, que era tan malo como los otros, Madina y Pérez Tapias.

Dijo que nunca daría su apoyo a Podemos y hoy Podemos ostenta el poder en varios ayuntamientos gracias a él y viceversa. Fue capaz de dejar casi un año a España sin gobierno solo por su ambición personal y por su desprecio al candidato más votado, Mariano Rajoy, con su famoso "no es no". En el asunto de Cataluña siempre ha sido muy condescendiente planteando que Cataluña para él es una nación y poniéndose más del lado del independentismo, que del gobierno central y solo por mero fin electoral, para rascar votos del independentismo.

Ahora resulta que nos encontramos con que, en teoría, se va a poner de parte del gobierno en el asunto del golpe de estado catalán y él está feliz. Y está feliz porque dice que ha conseguido de Rajoy una reforma constitucional. Una reforma constitucional que venga de Sánchez y del PSOE no va a ser para beneficiar a castellanos, o andaluces, o riojanos, o valencianos, va a ser una reforma constitucional que agrade al independentismo para que se calle...hasta la próxima.

Y Sánchez lo primero que hizo tras su reunión con Rajoy fue presumir de ello, vendérselo a sus militantes y simpatizantes, embaucados por un don nadie que no podría ser ni presidente de una comunidad de vecinos. Eso me preocupa, me preocupa y mucho porque a Sánchez España y su unidad le da igual, lo único que le importa es él mismo y su futuro personal. Esperemos que Rajoy no se deje llevar ni por Sánchez ni por la situación actual y sea capaz de mantener las cosas en su sitio. Esperemos que contra los golpistas independentistas se aplique la ley y no se les de un nuevo regalo para que callen, porque todo esto sería en perjuicio del resto de España. Porque además todo eso sería un pequeño parche hasta la próxima. 

Se ha tratado hist´ricamente al independentismo como si fuera un hijo tonto y parece que todavía no hemos aprendido. Bien sabe esto Sánchez, pero su ambición desmedida e irracional no tiene límites y él quiere sentarse en la Moncloa a costa de lo que sea, aunque para ello tenga que sacrificar a más de cuarenta millones de españoles. No podemos permitirlo.

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