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Los caricatos se burlan a si mismos

Podemos denuncia la tramitación "chapucera y cutre" del 155 en el Senado
Podemos denuncia la tramitación "chapucera y cutre" del 155 en el Senado


José Medina Pedregosa.- Desde tiempos de la antigua Grecia hasta nuestros días, los bufones y payasos han existido y existirán siempre. Antes eran personas grotescas, con deformidades que sin hablar o hacer gestos guturales ya eran el hazmerreír del pueblo, eran personajes grotescos, en su mayoría con deformidades en sus cuerpos, estos hacían pantomimas bien sea en palacios o centros gubernamentales, siempre amparados por la clase dirigente para divertimiento de todos. Las gracias de estos histriones se cachondeaban y burlaban hasta de sus propios mecenas. Los bufones de antes se podrían decir que son los payasos de ahora. A estos solamente con verles nos hacen reír a boca abierta. Nos desternillamos hasta que nuestras mandíbulas puedan resistir.

El portavoz de Podemos en declaraciones en el Senado ha hecho declaraciones que de haberlas dicho—a tenor de los acontecimientos que todo el mundo ha visto—en cualquier senado de la Grecia o de Roma, estarían muriéndose de risa. Ha dicho unas frase que me han dejado, por ser magnánimo en el calificativo, boquiabierto. Ha acusado a Rajoy de “romper el pacto del 78”. “pretende humillar a Cataluña” y “una vergüenza democrática” tres payasadas dignas de un buen histrión. ¡Ah! Se me olvidaba, también ha dicho “ante este golpe a la democracia y a España…” Todos los españoles hemos visto las mentiras con disfraces de todo tipo que desparraman estos secuaces de Podemos, que con lo visto y leído se desprecian así mismos. Si se ha llegado a la aplicación del artículo 154+1—de tanto repetir la suma de estos dígitos—la he olvidado. Es verdad que siempre que llueve escampa. Llevamos mucho tiempo con el paraguas abierto, ya era hora que lo cerráramos.

Antes para ver a los payasos teníamos que pagar una entrada para ver las payasadas y bromas que no hacían estos artistas en el circo. Ahora con las televisiones y sin pagar nos reímos con solo verlos. No hace falta que se pongan las narices rojas de goma. Los bufones de antes, su trabajo era remunerado, al parecer con el cobijo y la comida que les daban sus propios bienhechores. Los caricatos de ahora nos cuestan un ojo de la cara y encima su pedantería y soberbia nos traspasa a los tiempos de aquellos histriones que solo con verlos nos destornillamos de risa. Y como diría un castizo, nos destornillamos de la risa.

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