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Ken Follet: "Seguro que Shakespeare tuvo celos de Cervantes por inventar la novela"



Redacción.- Una columna de fuego (Plaza & Janés, 944 páginas, 24,90€), la última novela de Ken Follet, lleva ya cuatro semanas en el número 1 de la lista de los libros más vendidos en España, desde que salió a la venta el 12 de septiembre. Y en ese puesto permanecerá a buen seguro durante mucho tiempo si tenemos en cuenta que es el cierre de la trilogía de Los pilares de la Tierra, la novela más leída en España y con un total de 26 millones de copias vendidas mundialmente.





Las cifras de Follet marean: más de 160 millones de ejemplares vendidos de sus 30 novelas publicadas en más de 88 países y en 33 idiomas. Pero es consciente de que su éxito se lo debe al lector y por eso afronta jornadas agotadoras de promoción, como la que le ha traído a España durante los últimos tres días, y no deja de hacer referencia a los intereses de sus lectores durante la entrevista que mantiene con RTVE.es en una suite del Hotel Ritz de Madrid.

"No estoy seguro de que el Ken Follet de hoy pudiera dar algún consejo al joven que empezó a escribir hace más de 40 años. Hay cosas que no se te pueden contar, que hay que descubrirlas por uno mismo. Yo tuve que encontrar mi camino. Escribí 10 novelas que no tuvieron éxito. Y era necesario que pasara por esa experiencia, que escribiera esas 10 novelas y ver cómo fracasaban para hacerme preguntas de otro tipo: '¿Por qué la gente compra millones de ejemplares de Frederick Forsyth y solo unas pocas de las mías? Tiene que haber una razón'. Nunca pensé que era culpa de la editorial, siempre creí que era algo que estaba relacionado con lo que yo escribía", confiesa el superventas de Cardiff.

Y Follet es uno de los pocos escritores bestsellers que no responde con evasivas cuando se le pregunta cuál es la clave del éxito de una novela: "La clave es muy sencilla de decir pero difícil de hacer: el lector tiene que compartir las emociones de los personajes, cuando se implica emocionalmente en la historia y se preocupa por los personajes, es entonces cuando he capturado al lector y es ahí cuando quiere seguir leyendo. Eso es lo esencial", dice el autor de 68 años, un gentleman impecablemente vestido con traje y tirantes.



La guerra de las religiones en el siglo XVI


Tras centrar la historia en la construcción de la catedral de la ficticia localidad de Kingsbridge de la Inglaterra medieval del siglo XII (Los pilares de la Tierra, 1989) y hacer pasar a los habitantes de la misma ciudad la peste negra 200 años después, en el siglo XIV, en Un mundo sin fin (2007); la continuación de la saga, Una columna de fuego, nos lleva al siglo XVI, con una Kingsbridge dividida por el odio religioso entre católicos y protestantes, una guerra entre religiones que está extendida por toda Europa.

Follet, que decidió ambientar la novela en esta época atraído por la creación del servicio secreto de espionaje inglés creado por la reina Isabel I -el de las novelas de espías es uno de los géneros que primero cultivó Follet, antes de la novela histórica-, hace desfilar a sus personajes entre 1558 y 1606 y aborda las guerras de religión del siglo XVI, con sus torturas y ejecuciones, las guerras civiles en Francia, la gran batalla de la Armada Invencible -"a mis lectores le gusta que haya una gran batalla en mis novelas"- y llega hasta la conspiración de la pólvora. De esta forma, España, a través de Felipe II, vuelve a tener un gran peso en la obra de Follet y Sevilla, como punto importante del comercio internacional, es una de las localizaciones en las que se desarrolla la novela.

Personajes históricos reales y ficticios se mezclan en la que podría -o no- ser la última entrega de la saga, con especial relevancia de Isabel I, por la que Follet siente fascinación: "En todas las épocas de la historia hay gente que se rebela, que se niega a aceptar el papel que le da la sociedad, y esos son los personajes de los que es más interesante escribir. Siempre ha habido mujeres que han desafiado el estereotipo e Isabel de Inglaterra fue una de ellas. Cuando llegó al poder era una mujer difícil de manejar, y todo el mundo pensaba que iba a casarse, y ella fingió que se iba a casar, príncipes de toda Europa hacían cola para presentarse y ella coqueteaba con tdodos. En el siglo XVI era una gran cosa para una mujer negarse a casarse, pero a ella le fue muy bien porque la virginidad, la madre de Jesús era virgen, y nuestra reina Isabel era virgen, como si fuera una santa".

Si a Ken Follet se le pregunta qué personaje histórico de su novela le habría gustado ser, se queda con Francis Walsingham, el jefe de los espías, y se ofrece incluso a interpretar su papel si se hace una miniserie de la novela -como ya se ha hecho con las dos anteriores de la trilogía-. Pero si se le pide que elija a un personaje histórico de todos los tiempos, no cambia de siglo y se queda con William Shakespeare, "obviamente". 

¿Literatura de segunda categoría?

Y es que el de Cardiff es un gran admirador del mayor autor inglés de todos los tiempos, pese a tener que soportar constantemente que su literatura, como suele ocurrir con los superventas, sea considerada de "segunda categoría".

"La gente a menudo usa la frase de un gran escritor a menudo para referirse a gente que no vende muchos libros, que no es muy popular, y por lo general se debe a que esa persona ha hecho algo extraordinario en una novela, pero que no es necesariamente algo que le guste a la mayoría de los lectores. Estaba pensando en alguien como James Joyce, su Ulises es un logro sorprendente pero a la gente le cuesta mucho leerlo y ese es el tipo de escritor al que se le llama gran escritor: ha hecho algo extraordinario pero no necesariamente popular", reflexiona.

Volviendo al autor de Hamlet, Follet está convencido de que Shakespeare debió leer el Quijote porque fue una obra rápidamente reconocida en toda Europa y traducida al inglés y el dramaturgo "era un gran lector, que leía muchísimo, y la obra de Cervantes era una gran sensación de la que todo el mundo hablaba". De hecho, Follet cree que Shakespeare tuvo que sentir "celos" de Miguel de Cervantes porque inventó la novela. "Shakespeare nunca escribió una novela, y si alguien tenía que inventar la novela, a lo mejor Shakespeare tendría que haber sido esa persona, pero no fue él. Esto ocurre mucho y a muchos escritores. Cuando uno lee algo realmente bueno que ha escrito otro escritor uno se pregunta, '¿y por qué no fui yo quien pensó en esto?', ríe el novelista.
Fuente: http://www.rtve.es/noticias/20171004/ken-follet-presenta-columna-fuego-seguro-shakespeare-tuvo-celos-cervantes-inventar-novela/1625636.shtml



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