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8 de Octubre -Agradecimiento a la Guardia Civil y Policía Armada, Editorial



Hoy en Barcelona se ha respirado libertad. AGRADECIMIENTO A LA GUARDIA CIVIL Y POLICÍA ARMADA

Editorial -Un chiringuito perdido en el camino era el testigo convidado y bienvenido en la manifestación. Sus papeleras no eran capaces de contener la avalancha de latas chafadas y prensadas junto a envoltorios de bocadillos para que cupiesen más en los recipientes de recogida. Quienes las habían consumido habían pagado de su bolsillo el pequeño refrigerio. El contraste con la manifestación fascista que había ensombrecido Barcelona plagada de Esteladas unos días antes era chocante. Mientras que unos fueron abastecidos  por el aparato organizativo de abundante comida y bebida, pagado todo de nuestros impuestos los otros tuvimos que rascarnos el bolsillo para todo. Al contrario que los fascistas de la estelada, donde los autocares gratuitos puestos por ayuntamientos fascistas ya les entraban en el lote, nosotros nos pagamos nuestros billetes de tren, autobuses, metro y nos llevarnos el bocata y el agua en la mochila. Pero lo hicimos llenos de gozo y con el corazón henchido. Mientras que el pensamiento único secesionista es excluyente y odia lo español los que ahora tomábamos Barcelona éramos patriotas españoles. Mientras que las hordas golpistas destrozaban salvajemente coches de guardias civiles, escupían a las fuerzas del orden e insultaban o agredían, un millón de banderas españolas han ondeado hoy entre Urquinaona, Vía Layetana, Plaza San Jaime y todas las entradas adyacentes. Mientras que los nazis salvajes rompen coches de la guardia civil y los acosan,  nosotros hemos cubierto con banderas españolas mimando coches de los mossos para integrarlos en la fiesta. El patriotismo integra  y los fascismos excluyen a quien no pertenece a la aldea, a la tribu. 


Desde Urquinaona no pudimos movernos por la cantidad de españoles sin importar la procedencia  que nos encontrábamos allí. Apareció un organizador y nos pidió que ocupáramos las calles adyacentes. No se cabía allí, y tampoco íbamos a poder avanzar. Éramos la mal llamada mayoría silenciosa; una de tantas mentiras del aparato propagandístico del fascismo nacionalista: nunca hemos sido mayoría silenciosa. Hemos sido mayoría silenciada.

Con la policía nacional y la guardia civil protegiéndonos; niños, ancianos y personas de toda edad y condición han podido manifestarse sin sobresaltos, porque hay mucha diferencia entre vivir en un estado policial en contraposición a un estado de derecho. En el estado policial te arriesgas cuando te sales un milímetro del pensamiento único porque la policía se ve obligada a obedecer al poder. El 1 de octubre tuvimos una buena muestra de ello. En cambio, en un estado de derecho la policía no es política puesto que depende de los jueces. No se da el caso de ningún Trapero ni cuadro de mandos de por medio a las órdenes de políticos. La policía no constituye  una guardia pretoriana del poder político para el poder político, sino que depende de los jueces. En el estado policial de los nacionalistas se ha perseguido, prohibido y multado todo lo español: desde poner una gran pantalla en la Plaza Cataluña para ver un partido de la selección hasta ser multado por rotular en español. Si lo haces en chino o inglés no hay problema. Pero hoy, la guardia civil y la policía estaban allí para garantizarnos una libertad desconocida para nosotros, los catalanes, desde hace muchos años. Desde estas líneas y en nombre de todos los que hemos saboreado hoy esos momentos de libertad colectiva quiero expresar nuestro agradecimiento a nuestros cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Gracias a todos por estar ahí, y por favor. No nos volváis a dejar solos. Quedaos porque en cuanto os deis la vuelta nos dejaréis en un estado policial.

Mientras, a los patriotas nos toca madrugar y trabajar mañana lunes y los fascistas no irán a trabajar. Su trabajo será volver a ocupar la calle como una horda. Para eso les pagan desde asociaciones golpistas obscenamente subvencionadas con el dinero de todos los españoles. Serán abundantemente abastecidos y la patriota policía y guardia civil volverá a ponerse en peligro para defendernos; para defender el orden. Mañana esos vagos oportunistas volverán a tomar la calle como hordas afirmando que son pacíficos. Pacíficos por los cojones... con perdón.

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