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Machado el 'franquista' y los 10 delirios históricos del separatismo catalán


Los independentistas, decididos a hacer una Historia al revés: los hechos no hablan, sino que se deforman para que se adapten al objetivo político

Hasta Da Vinci era catalán

Desde hace unos años, un puñado de licenciados en historia (que no historiadores), filólogos y escritores, todos ellos partidarios de la independencia de Cataluña se han lanzado al revisionismo histórico, convenientemente subvencionado por el erario público. Su objetivo es demostrar que la historia de Cataluña ha sido sistemáticamente falseada y secuestrada por Castilla desde el siglo XVI, arrebatándola toda su gloria. Y para conseguirlo se han lanzado a rastrear por todo el mundo la presencia catalana que pudiera haber existido y que ha sido expresamente ocultada. Detectives en busca de cualquier topónimo o apellido que pudiese semejar a uno catalán, frases supuestamente cargadas de catalanismos, mal traducidas o borradas de documentos, rasgo cultural que pudiese evocar al folklore o dibujo que recordase las cuatro barras, ya son indicios más que suficientes para afirmar que los catalanes (incluyendo a valencianos y baleares de habla catalana) estuvieron allí presentes y que si su rastro se ha borrado ha sido por una metódica y maléfica conspiración, perfectamente orquestada por Castilla e iniciada por el maquiavélico Fernando el Católico, para apropiarse de sus méritos. Por supuesto, cualquier texto que apoye sus tesis o cuestione la "historia oficial" es considerado como aval indiscutible.

Es historia hecha al revés; los hechos no hablan, sino que se seleccionan y deforman para que se adapten al objetivo político. No hay rigor, sólo fe, por lo que no tienen pudor al afirmar que "se trata de leer entre líneas, de no creerse según qué". Todo por la causa. Lo expuesto a continuación se puede encontrar en sus páginas de internet histocat.com e inh.cat., pues la capacidad de inventiva del autor de estas líneas no alcanza tan altas cotas de fantasía y comicidad como las aquí expuestas. He aquí algunas, sólo algunas, de sus perlas en la semana en que Sabadell, por indicación de un supuesto historiador, se planteó quitar la plaza que lleva el nombre del poeta Antonio Machado por considerarlo símbolo españolista... No sólo quedaba ahí la cosa, también querían desalojar del callejero, por "franquistas" a Luis de Góngora, Calderón de la Barca, Gustavo Adolfo Bécquer, Francisco de Quevedo, Agustina de Aragón, Francisco de Goya, Joaquín Turina, el general Riego, que dio apodo al himno republicano, y hasta Dolores Ibárruri La Pasionaria.
1. Tartesos estaba en Tortosa

El delirio comienza en la prehistoria e historia antigua. Los íberos que habitaban Cataluña y Valencia, lo que sería parte de los llamados Países Catalanes, eran los más puros y homogéneos, distintos de los que podía haber en Andalucía o en La Mancha y contribuyeron a crear el sustrato sobre el que nacería la nación catalana. Pero, sin duda, lo más llamativo es cuando hablan de que la civilización tartésica surgió en las bocas del Ebro y no del Guadalquivir, como está demostrado. La ciudad de Tortosa sería su centro (el parecido de los nombres es la gran prueba) y no Cádiz, por supuesto.
2. Chinos en Cataluña, el Ciud catalán y la pólvora de Jaime I

La alucinación comienza a ser colosal cuando entramos en la Edad Media. Se habla de la presencia de viajeros chinos o tártaros en Cataluña y que estaría reflejado en unos capiteles románicos, probando los privilegiados contactos diplomáticos que se mantenían. El Cid, cómo no, era un aventurero catalán que nada tendría que ver con Rodrigo Díaz de Vivar. Por supuesto también han encontrado evidencias de que en el Reino de Navarra se hablaba catalán y de que Jaime I, en su conquista de Mallorca de 1229, fue el primer militar en la historia en utilizar la pólvora en el asedio, demostrando su tecnología vanguardista y adelantándose en más de cien años a las fechas hasta ahora conocidas. Grabados en donde aparecerían dibujadas supuestas barras catalanas también hablarían de la presencia de barcos catalanes en aguas, nada menos, de Calcuta y China.
3. Las Islas Canarias, catalanas

Pues sí. Catalanes y mallorquines, a mediados del siglo XIV, habrían sido los primeros colonizadores europeos en las islas dedicándose a humanitarias labores evangelizadoras en un ambiente de paz y concordia con los indígenas. La toponimia de pueblos y similitudes en el vocabulario y en los trajes regionales, serían la prueba irrefutable de tal presencia. Pero la llegada de los castellanos y de sus mercenarios franceses en el siglo XV rompieron esa armonía pasando a conquistar las Canarias a sangre y fuego.
4. Colón fue catalán y su hijo Hernando Erasmo de Rótterdam

Qué decir de Cristóbal Colón, quien en realidad se llamaba Joan Colom i Bertan, partiendo su primer viaje del puerto ampurdanés de Pals (no de Palos de la Frontera) y el segundo de Barcelona, siendo la empresa subvencionada tan sólo por banqueros catalanes. Rizando más el rizo, su hijo Hernando tomaría el seudónimo de Erasmo de Rótterdam para publicar a salvo de la vigilancia de la Inquisición, promoviendo desde el extranjero "una reforma de la Iglesia... embrión de la famosa reforma del siglo XVI. Era lo que se promovía desde Montserrat... El modelo de Erasmo era catalán". De paso, y como quien no quiere la cosa, se añade que Juana la Loca no estaba loca y no era hija de Isabel.
5. Carlos V murió en Badalona y Leonardo da Vinci también era catalán

Gran revelación. El emperador no se retiró a Yuste, lo hizo al monasterio de Sant Jeroni de la Murtra, en Badalona, en donde también acogió al entonces niño Don Juan de Austria. Los indicios estarían en que la dieta del emperador, así como los mosquitos y flora descritos, no encajarían con el clima de Yuste, sino con el de Badalona. Como no podía ser de otra manera Leonardo también sería catalán y la Gioconda una dama catalana; las pruebas estarían en el escudo de armas del artista y en que las montañas del fondo del famoso retrato evocan claramente a Montserrat.
6. América fue conquistada por catalanes

El descubrimiento fue gracias a las avanzadas tecnologías navales de catalanes, mallorquines y valencianos, siendo únicamente ellos los marinos protagonistas. Americo Vespuccio era, en realidad, el catalán Aymerich Despuig, lo mismo que la familia Caboto o el mismo Elcano. Por supuesto Hernán Cortés también, lo mismo que Pizarro (su apellido verdadero sería Pinós de So i Carròs), Almagro (d'Aragó-Dalmau), Orellana (Orella), etc. Obviamente, e igualmente, lo era Bartolomé de las Casas (Cases), quien defendió a los indios del genocidio perpetrado por los castellanos sufriendo por ello persecución. Para estos autores es de evidencia palmaria que toda América, desde Terranova a Argentina pasando por la playa de Copacabana, estaría plagada de topónimos catalanes que demostrarían su protagonismo en la conquista y colonización. Todo es cuestión de saber buscar, como cuando se explica que el nombre de Argentina "podría tener su origen en el nombre de una planta característica de Cataluña y que los primeros colonizadores identificarían en el país americano". Pero, ¡ojo!, sus habilidades exploratorias les habrían llevado a descubrir también las islas de Timor, Palaos y la misma Australia. Como no podía ser menos y como adalides de la libertad de los pueblos, también fueron llamados a ser protagonistas de la emancipación americana, llegando a inspirar la misma bandera de los EE. UU. y a los cowboys.
7. Cervantes era de Jijona y se llamaba Servent

Éste es el disparate más hilarante. El escritor habría redactado el Quijote en catalán, siendo las autoridades las que lo tradujeron mal al castellano y destruyendo el original. Las pruebas serían los elogios que de Barcelona y de Cataluña se hacen en su obra, los supuestos numerosos catalanismos del texto, las descripciones geográficas, pero, sobre todo, la deducción de las intenciones que hacen estos investigadores que les lleva a aseverar que: "El Quijote es la lucha del pueblo catalán contra el opresor... contra los abusos de poder de la Iglesia y de los Monarcas". Según el relato el pobre Cervantes (perdón, Servent) acabaría huyendo de España pues "dice que es imposible vivir el cristianismo autentico en aquellas tierras manchadas de maldad". Escaparía a Inglaterra y allí escribiría con el seudónimo de ¡Shakespeare! ¡Sí señor! Pero hay más, se llega a plantear la posibilidad de que el sabio aragonés Miguel Servet, dado el similar apellido, fuese el padre de Cervantes, calificándole de "catalán universal".
8. Teresa de Jesús y Garcilaso, también catalanes

Lo sentimos. Santa Teresa de Jesús no era de Ávila ni tampoco escribió en castellano. Según documentos manejados por estos intelectuales, sería Teresa Enríquez de Cardona, abadesa del monasterio de Pedralbes. Por su parte, Garcilaso de la Vega sería un tal Galcerán de Cardona i de Requesens. Ya puestos, La Celestina y El Lazarillo de Tormes tampoco fueron de autoría castellana y sus hechos transcurrirían en Valencia. Mire usted por dónde, Quevedo sí fue castellano y escribió en este idioma, pero plagiando a Francesc Vicent García, conocido como el rector de Vallfogona, y de ahí su éxito.
9. Los sitios de Gerona no existieron en la Guerra de la Independencia

No hace falta recordar la cansina y reiterada exposición que se hace de la Guerra de Sucesión como de una simple agresión de España contra Cataluña para cercenar sus libertades, escondiendo los aspectos de guerra civil que tuvo la contienda. Pero, curiosamente, casi no se habla de la guerra contra Napoleón de 1808. Se argumenta que fue una guerra diferente a la que se libraba en España, conociéndose en Cataluña como la Guerra del Francés. Pero choca que se diserte sobre la incompetencia del ejército español ante los galos, cosa cierta, y se ignoren olímpicamente, por ejemplo, los sitios de Gerona que durante meses impidieron a los franceses la toma de la ciudad y que fue uno de los hitos militares más destacados de toda la guerra.
10. Y si no se puede cambiar la historia o reinventarla, se borran las calles

Claro que la realidad es tozuda y, a pesar de la concienzuda indagación, no todas las glorias peninsulares fueron catalanas o hablaban el catalán. ¿Qué hacer entonces cuando muchas calles llevan esos nombres? Pues ya que la lucha por la independencia es una causa sagrada, lo que no se pueda catalanizar se suprime para que se olvide toda referencia a España con la excusa de que dichos callejeros responden a "un modelo seudocultural franquista". Así se entienden estudios, como el de Sabadell, que propone suprimir del callejero a Larra, Calderón de la Barca, Espronceda, Campoamor, Bécquer, Goya, Góngora, etc. o referencias geográficas o históricas a otras partes de España incluyendo, por supuesto, los nombres de todos los conquistadores, batallas o hechos que respondan a "mitos de la historiografía española". Y eso incluye a la pobre Agustina de Aragón, que a pesar de ser barcelonesa no se le perdona haber luchado por España: "Mito de la historia españolista creado a partir de la Guerra de la independencia"... ¿Pero por qué quitarle la plaza a Antonio Machado? Dice el presunto historiador (de nombre Josep Abad i Sentis): "Su obra es una exaltación de Castilla (a través de su paisaje) como núcleo y esencia del Estado español, lo cual incluye una idea excluyente de la diversidad".
El 'hostil' Machado


Informe Sabadell

El informe elaborado por Josep Abad i Sentí para el Ayuntamiento de Sabadell incluye al poeta Antonio Machado, con plaza en la ciudad, en la lista que elabora bajo el epígrafe Personajes hostiles a la lengua, cultura y nación catalanas. El segundo de su lista es Quevedo. Aquí la literalidad del texto del supuesto historiador contra Machado: "Anticatalanismo y antinaciona-lismo. Bajo la aureola republicana y progresista con que se ha revestido la figura de Machado hay una trayectoria españolista y anticatalanista. Su obra es una exaltación de Castilla (a través de su paisaje) como núcleo y esencia del Estado español, la cual incluye una idea excluyente de la diversidad y que se visualiza de forma inequívoca en sus artículos apócrifos firmados con los seudónimos de Abel Martín y Juan de Mairena y, también, en la correspondencia con su querida Guiomar (Pilar Valderrama). Antonio Fernández Ferrer, en el estudio introducto-rio en la edición de Juan de Mairena, advierte: "De otro lado, también podríamos encontrar en la ideología de Machado detalles no tan positivos para una visión actual de algunos temas como, por ejemplo, la concepción españolista demasiado anclada en los tópicos del jacobinismo hispánico o su rechazo del pacifismo". Machado defendió el monolingüismo español de una manera rotunda: "No hay que empeñarse en que nuestros niños hablen ninguna otra lengua más que la castellana, la cual es la lengua imperial de su patria. El francés, el inglés, el alemán, el italiano se deben estudiar como el latín y el griego, sin ánimo de hablarlos". (...) Es decir, su pensamiento jacobinista consideraba la política nacionalista catalana como un anacronismo que había que combatir".


Fuente http://www.elmundo.es/cronica/2017/08/22/599874a522601d8e3b8b4625.html

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