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Trump contra Amazon: sólo puede quedar uno en el ring

Trump contra Amazon: sólo puede quedar uno en el ring



El presidente Trump y sus ya celebérrimos tuits copan portadas de periódicos y telediarios un día sí y otro también. Sus intenciones políticas y legislativas son retratadas en breves briznas de 140 carácteres, a la vez que no duda en enfrentarse abiertamente a quien haga falta, entrando a veces incluso a contestar tuits en un tono cuasi-personal que poco tiene que ver con asuntos de estado.


En los últimos días, hemos asistido a una tuit-conversación que mezcla las intenciones políticas y legislativas del presidente Trump con el tono cuasi-personal al que ya nos tiene acostumbrados. En esta ocasión ha sido Amazon la empresa que ha estado en el ojo del huracán, y que ha sido el objetivo de las críticas de los tuits del magnate de la Casa Blanca.
De los eslóganes de la campaña de Trump a los tuits desde la mismísima Casa Blanca





No es un secreto para nadie la intención del presidente Trump de hacer América grande de nuevo, según rezaba uno de sus más recurrentes eslóganes electorales "Make America Great Again". Esta declaración de intenciones siempre ha tenido como uno de sus pilares fundamentales el traer de nuevo a Estados Unidos aquellos puestos de trabajo que salieron del país con la globalización, en un alarde por atacar a ese "enemigo único" tan claramente omnipresente en la campaña electoral de Trump: el denominado "The Orb".


Ya les escribimos en el análisis "El plan de Trump puede no funcionar: repatriar producción tal vez no cree tantos puestos de trabajo" cómo los planes que tiene Trump para volver a crear todos estos puestos de trabajo que se ha llevado la globalización pueden no dar los frutos esperados por su administración y por él mismo. Pero en estos últimos días, como pueden leer en esta noticia de Yahoo Finance, el presidente Trump ha vuelto a sacudir con fuerza nuestros Timelines de Twitter a golpe de crudos tuits, y en esta ocasión ha sido de nuevo Amazon el blanco de sus flechas incendiarias de 140 carácteres.





Pero el reciente tuit anterior no es ni mucho menos el primero que Trump lanza atacando directamente a la pujante compañía de Jeff Bezos (ni probablemente sea el último). Hace algo más de año y medio, Trump y Bezos ya protagonizaron un acalorado intercambio de tuits que, como dardos envenenados, surcaban la tuitosfera. En aquella ocasión, en la que Trump todavía no era presidente, Bezos llegó a contestar a Trump personalmente, en un tono medio-serio medio-jocoso. Con Trump ya en la Casa Blanca, no tenemos constancia de que Bezos haya osado volver a poner otra vez al ahora ya presidente en órbita, proponiendo montarlo de nuevo en un cohete para lanzarlo al espacio exterior.












Pero... ¿Por qué Amazon está en el centro de la diana de Trump?






A estas alturas del análisis de hoy, lógicamente, algunos se estarán ya preguntando: pero, ¿Y por qué Trump carga contra Amazon, si precisamente Amazon está creciendo de forma espectacular en Estados Unidos (y en todo el mundo) creando miles de puestos de trabajo? La respuesta es que no todo es pasional e ideológico en política. (A veces) hay también un sentido lógico en las declaraciones de nuestros políticos, aunque muchas veces miran más bien por su propio interés y/o el de su partido. El porqué de que Trump haya cargado contra Amazon tiene bastante lógica, y paso a explicarles el porqué.


El razonamiento que les hicimos en el análisis enlazado antes era que Trump no iba a conseguir recuperar los empleos que salieron del país, y una de las principales razones era ni más ni menos porque EEUU es una de las mecas mundiales de la automatización y la robotización. El "trabajo" como concepto bruto que pueda ser repatriado de otros países no volverá mayormente en forma de puestos de trabajo humanos, sino de trabajo realizado por robots y sistemas automatizados. Probablemente, en la administración del presidente Trump se hayan ya dado cuenta por sí mismos (obviamente sin haber tenido necesariamente por qué leernos a nosotros) de que es cierta esta hipótesis que tratamos en El Blog Salmón hace bastantes meses, y que viene ya refrendada por algunos datos reales.


Sin ir más lejos, en el sector manufacturero, que es el que más duramente ha sido golpeado por la deslocalización hacia otros países, la actividad en Estados Unidos de hecho ha recuperado la senda alcista desde 2010, poniendo fin al declive que caracterizó a la década pasada. Pero el hecho determinante es que esa tendencia positiva no se ha traducido ni de lejos en una creación acorde de puestos de trabajos en este sector productivo. Este revelador dato no ha podido ser pasado por alto por Trump y sus asesores, máxime cuando este tema es uno de los pilares de su mandato, su elección, y de lo que sus votantes mayormente esperan de él.


Por lo tanto, si asumimos como cierto que Trump ya sabe que la robotización y la automatización del tejido productivo del país apenas permite generar nuevos puestos de trabajo, ¿Quién puede estar pasando por la mente del presidente como candidato a ser el nuevo enemigo público número uno?Pues obviamente, en caso de ser la hipótesis cierta, ese enemigo único estaría pasando de ser la globalización (que está tratando de revertir) a ser la robotización y la automatización. Y como solución de esta ecuación, tan sólo les hago una pregunta canciosa: ¿Qué empresa a nivel mundial es uno de los estandartes de la robotización y la digitalización tanto en su poderosa cadena logística como en sus canales comerciales?.


Pero esta pregunta no es la única que tengo que plantearles. Esta ecuación es de segundo grado, por lo que hay una segunda solución que abordar con otra pregunta: además ¿Qué empresa abandera a nivel mundial la digitalización masiva de la actividad empresarial, provee potentes y disruptoras herramientas en la nube prácticamente "plug-and-play" que sustituyen trabajadores humanos en millones de oficinas, y apuesta hasta las últimas consecuencias por una tecnología que cambia el mundo y los mercados laborales?


Sí, estamos hablando de la división cloud de Amazon, esa Amazon Web Services (o AWS) que ha pasado de ser un negocio prometedor a aportar importantes beneficios a las cuentas de resultados de su matriz. Vemos pues cómo Amazon puede parecer a los ojos de Trump doblemente responsable de que esos puestos de trabajo no estén volviendo con el retorno de la actividad: porque no los crea ella misma, y porque además está poniendo más accesibles que nunca los medios para que otros tampoco los creen.

Pero, ¿Y tendría razón Trump? y lo que es más: ¿Es éste el enfoque correcto?






La verdad es que los datos además apuntan a que Amazon está también detrás del retroceso de los comercios minoristas en EEUU, tanto en empleo como en cifras, según analizamos para ustedes en este otro artículo del Blog Salmón hace unos días, siendo un tema también abordado de forma interesante y con datos concretos en este otro artículo de Bloomberg. Es cierto que un servidor les ha alertado en varias ocasiones de que el equilibrio de los mercados se está rompiendo con unas pocas compañías más que dominantes, y que la situación puede derivar en un mercado de cuasi-monopolio. Pero el tema hoy lo abordamos desde otra perspectiva: no es tanto si Amazon está absorbiendo actividad sin crear tanto empleo como destruye en la economía del brick&mortar, el tema es si tiene sentido demonizar la innovación de la compañía de Bezos, y tratar de parar el progreso y el proceso de migración hacia sus cuentas de resultados (y también hacia sus servidores cloud).


No sé si a todos ustedes les parecerá obvia la respuesta a la pregunta anterior, pero realmente la cuestión que subyace es ni más ni menos si debemos parar el tren del progreso para que no se queden atrás los que le siguen montando a caballo por el camino de servidumbre que discurre paralelo a la via férrea. ¿Habría tenido sentido (y servido de algo) poner trabas a las primeras fábricas de automóviles para que el sector equino no entrase en crisis y dejase de pagar sus impuestos? ¿Habría servido de algo hacer lo propio con los fabricantes de armas de fuego y el sector de las armas de filo? ¿Y con la informática y todo lo que ha (y está) sustituyendo?


No creo que haga falta que les conteste a ni una sola de estas preguntas. Tampoco hace falta que vuelva a explayarme de nuevo sobre un tema que ya les he analizado de forma recurrente en otras ocasiones desde estas líneas. Tan sólo les enlazo uno de los últimos análisis que les traje sobre el tema participando en este debate abierto en los medios desde hace unos meses, y que en el Blog Salmón fuimos los primeros en analizar y proponer la solución meses antes que los medios "commodity" y que instituciones y destacadas personalidades a nivel mundial: "Aunque no lo parezca, aún nos queda la tercera y más disruptiva fase de la Globalización".





Simplemente me despediré hoy limitándome a decir que, además, en este mundo globalizado, es totalmente inútil intentar tratar de frenar el progreso: simple y llanamente porque vendrá otro que sí que lo hará por ti, y se acabará comiendo tu trozo del pastel. La cuestión no es para nada frenar el futuro, inevitablemente, aunque le quitemos la pila al reloj, los segundos siguen corriendo. El tema es que lo que hay que hacer es darle forma al futuro, para que socioeconómicamente sea sostenible, porque si no lo hacemos es cuando no habra futuro para nadie, por mucho que las manecillas del reloj sigan girando.




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