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El infame fondo ideológico del discurso en que Macron vincula terrorismo y cambio climático



EL PRESIDENTE FRANCÉS QUIERE QUE NOS ARREPINTAMOS DE SER MÁS LIBRES Y PRÓSPEROS

El jueves publiqué aquí el valiente discurso de Trump en Polonia defendiendo a Occidente. Hoy me toca ir al extremo contrario: el típico discurso progre que culpa a Occidente de todo los males.

El presidente de Francia culpa del terrorismo al cambio climático

El sábado, tras la reunión del G-20 (el grupo de los 20 países más industrializados y emergentes) en Hamburgo, Alemania, el presidente francés Emmanuel Macron dio una rueda de prensa (se puede leer aquí la transcripción completa en francés). Por su interés, traduzco aquí una de las afirmaciones más llamativas que hizo en esa comparecencia ante los medios:


“He tratado de explicarlo a algunos: no podemos pretender luchar eficazmente contra el terrorismo si no tenemos una acción decidida contra el calentamiento climático o tendremos que explicar a las personas que viven en Chad, Níger y otros que el clima no es un problema. Hoy en día, el terrorismo, los grandes desequilibrios en nuestro mundo, lo que estamos viviendo está ligado al desequilibrio climático que ha generado nuestro modo productivo internacional. Así que tenemos que responder porque todo está vinculado y si queremos abordar las cuestiones de África, el desarrollo, la industria y el clima por separado, creo que no tiene sentido. Dado que esta agenda está vinculada, nuestra responsabilidad es mantener todos estos compromisos de manera coherente.”

Las perversas claves ideológicas del discurso de Macron

Lo mejor de todo es que en esas líneas podemos descubrir los móviles ideológicos que se ocultan detrás del alarmismo climático. Observemos detenidamente el párrafo. En primer lugar, se vincula un problema que preocupa cada vez más a los pueblos de Occidente -el terrorismo- conuna cuestión que las élites políticas occidentales (con excepciones como Trump) se afanan por colocar entre nuestras preocupaciones. Si ese cambio tiene un origen humano o no es algo sobre lo que no se pone de acuerdo la comunidad científica (por mucho que algunos afirmen que sí hay consenso al respecto). Igual que ocurrió antes con el alarmismo demográfico, que pronosticó una serie de catástrofes provocadas por el exceso de población (hasta ahora no se ha cumplido ninguno de sus pronósticos), el alarmismo climático ha influido en gran medida en las élites políticas, mediáticas e intelectuales, hasta el punto de convertir en herejes a quienes se atreven a cuestionar sus tesis. Ese ecocatastrofismo ha servido para que algunos se hagan muy ricos, pero eso sí, ninguno de sus pronósticos alarmistas se han cumplido hasta ahora (el final del Polo Norte se ha pronosticado sucesivamente para los años 2008, 2012, 2013, 2014, 2019…).

Occidente, el culpable en último término


Sigamos con el discurso de Macron. El presidente francés vincula el terrorismo con “los grandes desequilibrios en nuestro mundo”, un discurso que no es nada nuevo. La izquierda lleva décadas explicando -o más bien justificando- la existencia del terrorismo islamista en la supuesta injusticia que genera la economía de mercado, el modelo económico occidental por antonomasia. Dicho sea de otra forma: Macron, como muchos otros izquierdistas, piensa que la culpa del terrorismo yihadista la tiene Occidente. Por eso en su intervención vincula todo ese conjunto de problemas con “nuestro modo productivo internacional”. Para desmontar esa tesis, debemos plantearnos una pregunta: ¿la economía de mercado ha incrementado la miseria? Escuchando a cualquier político o periodista de izquierdas, cualquiera diría que sí, sin lugar a dudas. Uno de los tópicos más repetidos es que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Pero no es cierto. Si pasamos de los tópicos y nos fijamos en los datos económicos, observaremos que la pobreza mundial se ha reducido en un 80% desde 1970, un proceso que ha ido paralelo al aumento de la libertad económica. Precisamente, entre las economías más prósperas figuran los países con mayor libertad económica, mientras que entre los países más pobres figuran aquellos que más se han encerrado en el modelo socialista (Corea del Norte, Venezuela y Cuba).

Un miedo muy rentable para las élites políticas

El caso es que los pueblos que gozan de los frutos de la libertad económica acaban encajando mal a los políticos que quieren controlarlo todo. Si la libertad genera más prosperidad en el ámbito de la economía, ¿por qué hemos de suponer que una sociedad funcionará mejor si los políticos ejercen un mayor control sobre ella? En este sentido, el alarmismo climático se ha convertido en la excusa perfecta para mantener elevadísimas cotas de gasto público y de intervencionismo estatal. Por eso nuestras élites políticas y los aparatos mediáticos a su servicio no dejan de intentar convencernos de que el cambio climático antropogénico está detrás de todas nuestras desgracias, includo el creciente problema del terrorismo islamista que azota a Occidente.Utilizar ese miedo es más fácil y políticamente más rentable que reconocer uno de los más grandes errores de esas élites: el multiculturalismo, una doctrina que sostiene que todas las culturas son iguales, que Occidente no es mejor que las demás y que el mero hecho de criticar al Islam, por ejemplo, le convierte a uno en un racista. En base a esta doctrina, políticos y medios han disfrazado el terrorismo islamista citándolo como “terrorismo internacional”.

¿Bin Laden era un muerto de hambre o un ecologista?

Este disfraz político y mediático del yihadismo intenta que lo veamos como un fenómeno ajeno al Islam. Es decir, que quieren que creamos que ese terrorismo podría haber surgido en cualquier otro entorno cultural, y que si ha surgido en los países islámicos es por culpa de Occidente, que ha promovido esa economía que hace más pobres a los pobres (aunque los datos económicos digan lo contrario). Ante ese discurso surgen objeciones muy obvias. ¿Cómo explicar, desde esa óptica, que los atentados del 11-S los organizase un millonario como Bin Laden? ¿Acaso Bin Laden se vio en la miseria o pasó hambre por culpa del capitalismo? Y conectando con la afirmación de Macron,¿acaso Arabia Saudí -país natal de Bin Laden- o Afganistán -donde le acogió el régimen talibán- eran vergeles hasta hace unas décadas, y el 11-S fue una protesta contra la desertificación de esos países? Por otra parte, si fuese cierto que supuestas desigualdades económicas son las que motivan a algunos musulmanes a optar por el crimen, ¿cómo explicar que muchos yihadistas sean musulmanes que han crecido entre las libertades y las comodidades de Occidente?

¿Occidente tiene que pedir perdón por ser más libre y próspero?

El terrorismo yihadista está dejando en evidencia algo que de por sí no costaba mucho comprender: que el multiculturalismo es una mentira, porque no todas las culturas ni todas las religiones son iguales. La democracia y los derechos humanos florecieron en Europa y EEUU porque Occidente tiene unas raíces judeocristianas que lo distinguen de los países de mayoría musulmana, en los que la democracia no consigue arraigar. El progresismo se ha hartado de negar esa evidencia, culpando al cristianismo y a Occidente de numerosos males. Para los progresistas lo que tenemos que hacer los cristianos occidentales no es sentirnos orgullosos de lo que somos, sino pedir perdón. Un acto de contrición que el progresismo nunca le ha pedido al mundo islámico, con el que parece sentirse mucho más cómodo, tal vez porque coincide con él en su radical rechazo a la cultura occidental. Ya va siendo hora de plantar cara en esos dos frentes que nos presentan los enemigos de la libertad. Basta ya. Occidente no tiene que pedir perdón por ser mejor, por ser más libre ni por ser más próspero. Quienes tienen que pedir perdón son los sinvergüenzas que durante décadas engañaron a millones de personas vendiéndoles el socialismo como el paraíso en la Tierra, y ahora se alían con unos fanáticos musulmanes para vengarse de su fracaso.


Fuente http://www.outono.net/elentir/2017/07/10/el-infame-fondo-ideologico-del-discurso-en-que-macron-vincula-terrorismo-y-cambio-climatico/

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