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El ‘crimen’ del pequeño Charlie Gard: no ser un perro en la Europa que lloró por Excalibur





El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, ciscándose en su propio nombre, condenó a muerte esta semana a un bebé británico de 10 meses, Charlie Gard, que padece una rara enfermedad.

A otro niño le pronosticaron que moriría de bebé y ahora tiene 9 años

Esa enfermedad es el Síndrome de Agotamiento Mitocondrial. Sólo la padecen 16 personas en todo el mundo, y de momento no tiene cura. En abril un juez británico ordenó dejar morir al bebé, en contra de la voluntad de sus padres, que iniciaron una campaña de recogido de donativos en la que han colaborado más de 80.000 personas y que ha recaudado 1,4 millones de euros para pagarle al niño un tratamiento experimental en Estados Unidos. El juez dijo que el niño merecía una “muerte digna”, monstruoso eufemismo viniendo de alguien que considera que ese pequeño debe morir en vez de darle una oportunidad y buscarle un tratamiento alternativo con el dinero ya recaudado. De hecho, incluso hay un precedente que anima a tener esperanza: a un niño italiano le diagnosticaron la misma enfermedad a los dos meses, le pronosticaron una muerte inmediata, pero no fue así: ahora tiene 9 años y es un pintor de éxito.

Ni siquiera han permitido a sus padres llevárselo a casa

“Si pensáramos que no hay ninguna esperanza, no lucharíamos por él. Pero si hay la más mínima posibilidad de que un tratamiento funcione, y el doctor en EEUU así nos lo ha dicho, ¿qué padre no lo intentaría?“, han dicho los padres de Charlie. Recurrieron la decisión del juez británico al TEDH, pero no ha servido de nada. La situación ha llegado a tal grado de crueldad que la Justicia ni siquiera ha permitido a los padres llevarse al niño a casa para que muera en su cuna. Los padres del niño han denunciado que el pequeño Charlie está “preso” en el hospital. Le están tratando como a un condenado a muerte recluido en la “milla verde”. Es algo totalmente vergonzoso.

La espectacular movilización que hubo por un perro en España

No puedo evitar acordarme en estos momentos de algo ocurrido en España en octubre de 2014.La Comunidad de Madrid ordenó sacrificar al perro de una enfermera contagiada por el virus del ébola. Ante ese hecho hubo una fuerte reacción social. Se convocaron movilizaciones en 29 ciudades españolas para salvar a Excalibur (así se llamaba la mascota). En sólo 24 horas una página de Facebook de apoyo al perro reunió a más de 47.000 fans (ha llegado a tener más de 172.000 seguidores). En 24 horas una petición en Change.org superó las 216.000 firmas para salvar al perro, llegando a recabar, en los días siguientes, más de 400.000. Twitter se llenó de mensajes llamando “asesinos” a los que dieron orden de sacrificar al perro. La repercusión de aquel hecho fue tal que incluso medios extranjeros se hicieron eco de ello, extendiendo por toda Europa el clamor para salvar al perro del sacrificio.

Una Europa que parece, cada vez más, salida de una distopía totalitaria

¿Habéis visto manifestaciones en la calle por el pequeño Charlie? Una de las pocas organizaciones que ha salido en su defensa, CitizenGO, ha reunido más de 100.000 firmas en 24 horas para salvar su vida. Es triste pensar que siendo una petición internacional, hecha en inglés y lanzada a diversos países, ha firmado menos de la mitad de la gente que firmó por Excalibur en Change. De igual forma, muchos de los que clamaron entonces contra el “asesinato” -así lo llamaban- del perro, hoy considera “muerte digna” que se aplique la pena de muerte a un bebé de 10 meses.

En esta Europa relativista y progresista, la vida de un bebé ya importa menos que la de un perro y el Estado se arroga incluso el poder de decidir que tu hijo debe morir, algo que parece como salido de una novela distópica sobre un régimen totalitario. Es terrible pensar, de hecho -y lo digo porque me acuerdo de lo que dijeron entonces diversos medios-, que el enfado que les provocó a algunos la eliminación de un asesino terrorista como Bin Laden se ha tornado en silencio ante la sentencia de muerte contra un bebé. Y algunos aún consideran exagerado decir que Europa atraviesa una grave crisis moral y está entrando, de hecho, en una época de decadencia…


Fuente http://www.outono.net/elentir/2017/07/01/el-crimen-del-pequeno-charlie-gard-no-ser-un-perro-en-la-europa-que-lloro-por-excalibur/

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