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Muertes como las de Miguel Blesa y Mel Capitán demuestran que son más peligrosos los vivos, por @jsobrevive

@jsobrevive.- Ocurre una circunstancia aterradora cada vez que fallece una persona, sea quien sea, con las reacciones de los vivos. Ha sucedido con Isabel Carrasco, Emilio Botín, Isidoro Álvarez, Rita Barberá y lo acabamos de comprobar dos días seguidos con el fallecimiento de Miguel Blesa y de la cazadora Mel Capitán. Los comentarios que se han producido en estos ejemplos son vergonzosos.



En el caso de Blesa hablando de supuestos datos de suicidios con preferentistas o gente afectada de una u otra forma con la gestión laboral del fallecido. En primer lugar existe una curiosa estadística que ciertos cerebros manejan, y que la mayoría del mundo desconoce, acerca de los suicidios provocados por las preferentes. Sí, las preferentes, ese producto que ha dejado bien a las claras aquello de la avaricia rompe el saco y que cuando se me acaba el 8% de interés digo que me han engañado. Y digo datos de suicidio desconocidos para todo el mundo porque las muertes por suicidio, como todo el mundo sabe, son muertes a las que no se da publicidad y de las que, en la mayoría de los casos, ni siquiera los familiares conocen las causas exactas, pero ya vemos que gente como ella se las sabe al dedillo, todo sea por un puñado de "retuits".

En el caso de Mel Capitán llegan esos supuestos protectores de la vida animal, de esos animales, que no animalistas, que se han pasado la corta vida de esta chica acosándola porque le gustaba cazar. Fariseos que van juzgando vidas ajenas cuando la suya está rebosante de basura, ellos mismos lo demuestran todos los días, no hace falta que nadie lo haga por ellos. O si no con pomposas frases como esa de "aunque no me gusta la caza siento la muerte de esta chica". Qué coño, tú no eres más que un cobarde que intentas justificar un sentimiento para que los "políticamente correctos" no se te echen encima.



No hay persona más repugnante y falsa que la que se pasa el día presumiendo de cosas obvias, de lo obvio no se hace gala, por eso, por obvio. ¿Que no quieres que sufran los animales? Claro, casi nadie quiere que sufran ni los animales ni las personas. Nadie se alegra de la muerte de un animal o de la pérdida del dinero de un preferentista. Al que yo me pregunto si le preocupará de verdad es a ese que se pasa la vida haciendo gala de firme defensor de algo normal,  porque eso es lo normal. Aquello del "dime de qué presumes y te diré de qué careces" deja a toda esta gente continuamente en cueros. Aunque les deja peor su cerebro y corazón, no por escasez, por falta de ello.


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