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Muere el escritor español Juan Goytisolo a los 86 años

  • El narrador barcelonés obtuvo en 2014 el Premio Cervantes
  • Fue autor de novelas como 'Señas de identidad', 'Juan sin tierra' o 'Makbara'



El escritor español Juan Goytisolo, de 86 años, ha muerto esta mañana en Marrakech, según confirmó este domingo desde su domicilio Ricard Parise, amigo personal del escritor. Parise, también residente en Marrakech, dijo desconocer las circunstancias exactas del fallecimiento, aunque el escritor estaba muy delicado de salud en los últimos meses, en los que tuvo que ser hospitalizado en varias ocasiones. 

El cadáver del escritor, Premio Cervantes en 2014, ha sido trasladado a la morgue de Marrakech, y por el momento se desconoce si será enterrado en la ciudad marroquí donde residió en las últimas décadas o será repatriado a Barcelona. 


Debutante como escritor en los años de la literatura social de posguerra —su primera novela, Juegos de manos, es de 1954—, Goytisolo siempre estableció una relación directa entre su abandono del realismo y la asunción de su homosexualidad. A contar esa evolución personal, remontándose a la infancia, consagró en los años ochenta del siglo pasado dos magistrales libros autobiográficos: Coto vedado y En los reinos de taifa.

El verdadero parteaguas de su obra es, sin embargo, una novela prohibida en España hasta la muerte de Franco cuyo título provisional salió de un verso de Luis Cernuda, gran referente intelectual de Goytisolo junto a autores como José María Blanco White o Américo Castro: Mejor la destrucción, el fuego. Finalmente, el libro se publicó en México en 1966 con un título que haría fortuna: Señas de identidad. Con 35 años, Goytisolo cambiaba la narración tradicional en tercera persona por una suerte de “verso libre narrativo” en la que se mezclan las personas verbales, los tiempos y los materiales hasta formar un collage de estirpe vanguardista. “Señas de identidad nace de la insatisfacción respecto a mi propio trabajo”, decía. “Con los primeros libros había cumplido con mi deber de ciudadano, pero no con mi deber de escritor: devolver a la literatura algo distinto de lo que recibiste. Sin la idea de novedad no hay obra verdadera, y yo no había roto con el canon literario”.

Novelas como Reivindicación del conde don Julián, Juan sin tierra, Makbara, Las virtudes del pájaro solitario o Carajicomedia recurrieron a la experimentación formal para abordar asuntos tan tradicionales como las miserias políticas y literarias españolas, la tradición sufí o la mística sanjuanista. En paralelo, Goytisolo fue publicando en forma de libro sus reportajes sobre el Sarajevo asediado durante la guerra de los Balcanes, sobre Argelia o sobre Chechenia. Además, consagró una serie de documentales para Televisión Española, Alquibla, a divulgar la cultura musulmana. Siempre tuvo a gala ser el único escritor español que hablaba árabe desde el Arcipreste de Hita.

Goytisolo vivía en Marrakech con lo que él llamaba su “tribu” —la familia de Abdelhadi— pero nunca dejó de viajar a París para visitar a la hija y a la nieta de Monique Lange o a Barcelona para hacer lo propio con sus sobrinos, de los que hablaba con una devoción doblemente conmovedora en alguien poco dado a las efusiones.

En 2008 publicó El exiliado de aquí y allá, una secuela –“tal vez innecesaria”, decía él mismo- de Paisajes después de la batalla, su novela más parisina. Cuatro años más tarde vio la luz una breve colección de poemas: Ardores, cenizas, desmemoria. En marzo de 2015, semanas antes de recibir el Cervantes, depositó en la Agencia Balcells un libro inédito con la orden de que se publique 10 años después de su muerte. Cuando se le preguntaba por el contenido, Goytisolo contestaba, lacónicamente, que trata “sobre asuntos sociales y personales”. Nunca una respuesta tan plana habrá retratado mejor la obra de alguien que cruzó hasta el final sus zozobras vitales con las de su tiempo.

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