POLÍTICA

[Política][bleft]

SOCIEDAD

[Sociedad][bsummary]

FIRMAS INVITADAS

[Firmas%20invitadas][twocolumns]

La muerte de Iván Fandiño y el excesivo número de tontos que nos rodea. Por @jsobrevive


@jsobrevive.- Este fin de semana se ha producido una desgracia que, por suerte, es muy poco habitual pero que no por eso deja de ser impactante cada vez que se produce, la muerte de un torero en la plaza, en este caso Iván Fandiño. En los últimos tiempos cada vez que se produce algo así asistimos al espectáculo vergonzoso de los repugnantes comentarios de mucha gente en las redes sociales alegrándose de ello.


Somos también muchos los que, leyendo esos comentarios, nos echamos las manos a la cabeza ante la crudeza de los mismos y su falta de corazón. No podemos entender cómo puede haber gente que pasee a nuestro lado o coja el mismo autobús que nosotros con esas ideas en la cabeza. Pero esta no es más que una evidencia, la del verdadero y gran problema que padece esta sociedad, que no es un problema con los políticos, es un problema evidente de excesivo número de tontos. 


El tonto siempre ha existido y existirá, pero nunca se ha hecho notar tanto como ahora con las redes sociales y ahí es donde radica el gran problema, la tontería es contagiosa. Al tonto le gusta llamar la atención y hacer gala de su tontería, pero por algo muy simple, porque es rematadamente tonto. Oye campanas que no sabe donde están y se apunta a un bombardeo. El tonto cree que hacer comentarios de ese tipo cuando, como en este caso, muere un torero es lo que se lleva, lo que pita, lo que mola y le va a hacer llamar la atención y pierde horas pensando en qué tontería poner cuando una desgracia así se produce. Pero principalmente por eso, porque se lo ve hacer a otros, a los que acaba admirando porque es el tonto con iniciativa, el que escribe la primera tontería, el tonto a seguir.


Cuando una persona comete un delito es juzgada y condenada a un castigo, si el castigo es la cárcel su finalidad es, en teoría, reeducarle para que no vuelva a cometer semejante delito. Con el tonto debería pasar lo mismo, debería ser identificado, juzgado y condenado. Condenado a leer, condenado a aprender historia, condenado a aprender a desarrollar su cerebro y condenado a no tener información del mundo exterior para que su tontería no se agudice. El condenado por tonto debería también tener prohibido votar y expresarse en redes sociales para evitar el contagio. El gran descubrimiento de la medicina que está por llegar no es el de la solución de enfermedades del cáncer o el alzheimer, es el de acabar con la tontería, que ese sí que es el gran cáncer de nuestra sociedad. Con tanto tonto las consecuencias no pueden ser más que las que vivimos actualmente, pero lo más grave es que la epidemia se extiende.

1 comentario:

  1. L
    o malo del tonto es que es bobo, sandio, estúpido, memo, simple, necio, torpe, insensato, pequeño, idiota, majadero, mentecato, corto, tardo, zopenco, tarado, infeliz. o sea, que no aprende nada de nada, no comprende la belleza del toreo, su riesgo, su arte y su tradición. O sea, que sí, que es tonto de capirote, poco inteligente y borde en casi todo.

    ResponderEliminar