El fin de la presunción de inocencia, por Waleska Delgado


Waleska Delgado.- Estamos viviendo un momento en el país en el que la presunción de inocencia prácticamente no existe. Y lo pienso tanto a nivel cotidiano y ya no digamos a nivel político. Viendo lo que pasa es como si viviéramos en la época de la inquisición.
El simple hecho de que salga en las noticias que están investigando a un Diputado o tal Ministro ya es suficiente para juzgarle sin esperar si quiera a saber qué dice un juez al respecto y se le declara culpable de antemano y se procede a pedir su dimisión  y si es posible pedir su cabeza en bandeja de plata con tal fiereza que da terror. 

El odio y resentimiento que se respira  e impregna los pensamientos es tremendo. Algunos partidos políticos están al acecho como buitres hambrientos esperando cualquier dato que presuponga que quizás se haya cometido un error o un supuesto delito sin tener la verdad en la mano.


Esto ocurre también en el día a día y no nos damos cuenta que nos puede pasar a cualquiera. Puedes estar en el chiringuito de turno tomando una caña y oyes el siguiente comentario: "¿sabes que fulanito engaña a su mujer? Pedazo de sinvergüenza le vieron salir de un hotel con una tía..." 
Y tú preguntas: "¿Lo has visto?" "No, me lo han contado y seguro que es verdad conociéndolo... Así que vaya sinvergüenza"
Resulta que "fulanito", en una esquina donde casualmente a 500m hay un hotel" se encuentra con una conocida con la que se para a saludarla y se despide con dos besos. Conclusión: Tuvieron unas horas de pasión y sexo desenfrenado.

Sacamos conclusiones a priori, juzgamos y sentenciamos con absoluta crueldad. Si al final no cometió ningún pecado y es inocente da igual. Su vida está arruinada y lo que es peor no se pide disculpas y estamos esperando el momento de tener una nueva víctima donde saciar nuestro odio y frustraciones.

Hace años oí algo que nunca olvidé e hizo que desde entonces me pare a pensar antes de sacar conclusiones y mucho menos decirlas en voz alta por el daño que se puede hacer,  y es: "Sopla una flor de algodón, verás como se dispersan todas las pequeñas florecitas que la forman, ahora reunelas a todas...¿puedes? No. Moraleja: Ten cuidado de lo que dices porque siempre algo queda y puedes hacer mucho daño
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