¿Cómo pueden afectar los estados de WhatsApp a nuestros hijos?





Seguro que ya nos hemos fijado que en la aplicación nos aparece una nueva pestaña a la derecha de los chats llamada “Estados” (si no es así, nos aparecerá en cuanto se nos actualice la aplicación). Si pinchamos en ella podremos ver los estados publicados por nuestros contactos de WhatsApp en las últimas 24 horas.


¿Qué es un estado? Sencillo: una o varias imágenes, o un vídeo cortito que compartimos como “Mi estado”, en lugar de compartirlo con una persona o un grupo en concreto, y que al hacerlo así solo estará disponible durante 24h en la pestaña de Estados (no les aparecerá en el chat que tengan con nosotros).


Son imágenes o vídeos disponibles durante 24h para nuestros contactos en la pestaña Estados


¿Quién puede ver mi estado? Todos mis contactos de WhatsApp.

Pero… ¿Entonces mi estado lo puede ver el electricista que vino la otra semana?, ¿la administradora de la comunidad de vecinos?, ¿el papá de la amiga de mi hija? Sí, por defecto los estados son públicos (si tú tienes su número y ellos tienen el tuyo). Pero tranquilidad, que lo puedes configurar para que los vea “todo el mundo menos algunas personas”, o bien “sólo algunas personas” configurando las opciones de privacidad (botón de 3 puntos suspensivos en el extremo superior derecho de la aplicación).



Tenemos en agenda el número de “María” y ella tiene en su agenda nuestro número, por lo que podemos ver su estado (lo compartió hace menos de 24h). Asimismo, “María” también podrá ver el nuestro. En el menú vemos cómo podemos restringir quién puede ver nuestro estado.


¿Qué riesgos plantean para los menores?


A primera vista no supone una gran diferencia, ya que por defecto la propia foto de perfil ya era visible públicamente y no solo para nuestros contactos, sino para cualquier persona que agregara nuestro número de teléfono. Si esto sucediera, esa persona podría ver nuestra foto de perfil, pero no podría acceder a nuestro estado al no estar en nuestra agenda.

El mayor riesgo de los estados tiene que ver con un posible efecto de incitación a la sobreexposición pública de los menores (y sus familias), ampliando las características de red social que ya tenía WhatsApp.

Y es que WhatsApp ya era más que una herramienta de mensajería instantánea con foto de perfil, grupos, compartir imágenes y documentos, llamadas… y ahora también mensajes efímeros, estados públicos durante 24h como ya incorporaron en su día Instagram o el propio Facebook siguiendo la tendencia marcada por Snapchat, algunas de las redes sociales más utilizadas por menores y jóvenes.

Por lo tanto, puede ser que algunos menores (y mayores) empiecen a “cacharrear” con los estados de WhatsApp antes de haberse sumado a otras redes sociales como Snapchat o Instagram, con idénticos riesgos, exponiendo información privada (por ejemplo una foto a la puerta de casa), compartiendo imágenes íntimas (por ejemplo con poca ropa) o agregando números de personas que no tienen por qué ser amigos/as de verdad. Y todo ello amparado en una falsa sensación de seguridad, tanto por la autodestrucción de los estados (en unas horas) como por el aspecto cerrado de WhatsApp (“si solo lo ven mis contactos del móvil, ya les conozco”).


Compartir sólo aquello con lo que nos sintamos cómodos y que no nos pueda causar problemas


Así pues, aunque la aplicación nos dice quién ha visto nuestro estado, y nos permite eliminarlo en cualquier momento (sin llegar a las 24h), eso no quita que las imágenes o vídeos de nuestro estado ya hayan podido ser descargadas (por ejemplo con una simple captura de pantalla o haciéndole una foto con otro dispositivo) por las personas que lo hayan visto. De este modo, si se trata de imágenes sensibles, alguno de nuestros contactos con malas intenciones podría utilizarlas para dañarnos.



Mi estado lo ha visto una persona, resulta que es “Paco”.
Si me arrepiento, lo puedo eliminar.

¿Qué podemos hacer en casa?

Como solemos recomendar, conviene hablar con naturalidad sobre su día a día, los amigos con los que wasapean, las cosas que hacen en línea… para poder estar al tanto del mundillo en el que se mueven, también en Internet.

Preguntarles por las nuevas opciones de WhatsApp, si ya las han probado, si nos pueden explicar cómo funcionan… dándoles confianza y valorando sus conocimientos y habilidades para dar pie a charlar sobre los posibles riesgos “¿entonces quién puede ver los estados?, en mi agenda del móvil hay gente que no conozco o que preferiría que no vieran mis fotos… ¿y en la tuya?”.


Cuidar y mantener la confianza mutua para que en caso de problemas sepan acudir a nosotros o a otro adulto de confianza (una tía, un primo, su tutora), pero nunca se queden callados.

Y por supuesto, dar ejemplo, hacer un uso responsable de nuestros estados del WhatsApp (sabemos que ellos los van a cotillear en cuanto los publiquemos) y procurar cuidar las imágenes que compartimos de nuestros hijos, no vayamos a ser nosotros quienes pongamos en riesgo su privacidad e intimidad.

Para más información sobre los estados de WhatsApp, podemos consultar la página de preguntas frecuentes de WhatsApp sobre los estados, o la información sobre cómo configurar los ajustes de privacidad en WhatsApp (que además contempla la “hora de última vez”, la “foto de perfil” y las “confirmaciones de lectura”).




https://www.is4k.es/blog/como-pueden-afectar-los-estados-de-whatsapp-nuestros-hijos
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