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¿Qué haría Trump con un Mas, un Puigdemont o la CUP?


El DIESTRO. Apunta hoy 5 de Abril de 1917 el diario “La Razón” los comentarios de Duran Lleida sobre dónde no se halla la solución al “procés”. Según palabras del político catalán: “se debe convencer a la sociedad  independentista de que "por alguna razón el proceso no es la vía», y que tiene que haber una «alternativa» diferente al independentismo y al inmovilismo del Gobierno central. Y añade que «El único camino para solucionar el problema catalán es el diálogo».

Estas declaraciones solo demuestran la completa ignorancia por parte de Durán Lleida de lo que significan los movimientos nacionalistas, de cómo surgieron y de los objetivos últimos de cualquier nacionalista. Tampoco los medios dicen la verdad sobre ello o bien porque no les interesa o porque también la ignoran. Es un error creer que existe alguna solución mediante el diálogo con nacionalistas así como constituye otro error garrafal el que cometieron todos los presidentes de España creyendo que a un nacionalista se le puede comprar con dádivas. Un nacionalista aceptará gustoso cualquier dádiva porque no solo satisface su ego, sino su avaricia; pero el nacionalista solo se sentirá satisfecho cuando haya logrado sus objetivos. Es más, si lograse la independencia tampoco lo estaría culpando a España de la mala gestión y las catástrofes que causaría cuando lograse la independencia. La culpa de su mala gestión, el sistema totalitario (el que ya hay pero sin control alguno) y la miseria moral y económica que causaría siempre la tendrían los años de "colonización" de España. Y los nacionalistas seguirían creyendo en unos Reyes Magos que nunca acaban de llegar por culpa de España.

En realidad es un fenómeno ampliamente estudiado y los hechos nos lo demuestran: no existen ni diálogos ni dádivas que puedan hacer cambiar de opinión a un nacionalista, como afirma Duran Lleida. El gran error de Aznar fue darle las competencias de sanidad y educación a Cataluña. La una por la cantidad de dinero que podrían desviar para conseguir sus objetivos y la segunda porque les ofrecía el instrumento perfecto para adoctrinar a los futuros miembros de la sociedad civil catalana. Podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que armaron al nacionalismo para que creciese de forma exponencial. Los mismos políticos sedicionistas en realidad no quieren todavía la consulta. Sí quieren, en cambio, los réditos políticos y económicos que les está ofreciendo la “no consulta” de momento. Saben perfectamente que necesitan más tiempo de adoctrinamiento y más inversiones para comprar voluntades de políticos sin escrúpulos, o bien convencer con su victimismo fuera de España.

Igual que es un error negociar con terroristas es otro error intentar comprar con ingentes cantidades de dinero o añadiendo competencias a un nacionalista. La única solución es el “no” acompañado de las acciones que deben tomarse contra cualquier intento de sedición. Debe quedarles claro que ni toda España tiene el derecho de plantearse desgranar un solo gajo de la naranja que le entregaron las generaciones pasadas, ni mucho menos puede separarse, sin conquistarlo, una sola región de España. Y si no, piensen qué haría sin pensárselo dos veces el presidente que estuviese gobernando en ese momento el país más democrático del mundo si un solo estado de los Estados Unidos plantease una consulta soberanista ¿Qué haría Trump con ellos?, si le surgiese un Mas o una Puigdemont o una CUP ¿Qué haría Trump con ellos? ¿Dónde estarían todos ellos ahora?

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