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Oportunidad y riesgo para Podemos

Pablo Iglesias y otros diputados de Unidos Podemos, esta mañana en el...


Podemos presiona al PSOE planteando una moción de censura contra Rajoy

Todos los partidos rechazan "el circo" y "los fuegos artificiales" de la moción de Iglesias: "La respuesta es 'no'"

La moción de censura: un arma difícil de manejar

A pesar de la irrupción de nuevas fuerzas que pegaron una sacudida al sistema político nacido en la Transición, los dos principales partidos españoles han seguido comportándose con la inercia propia de los últimos 40 años. Sin embargo, el revolcón tenía consecuencias sobre la estabilidad política del país. Hoy estamos viendo una de esas consecuencias.

Hasta el 20-D de 2015, solamente PSOE y PP habían tenido la posibilidad de presentar mociones de censura a los respectivos gobiernos. En 40 años se presentó una de cada. Antonio Hernández Mancha quiso censurar a Felipe González y lo que logró fue desaparecer del mapa. Felipe González perdió la censura contra Adolfo Suárez en números, pero dio el primer paso para la mayoría absoluta.

Los españoles proporcionaron esta herramienta constitucional en las elecciones del 20-D y después del 26-J a Unidos Podemos -al menos la décima parte de los diputados, según el artículo 113- y este grupo parlamentario ha decidido utilizarla.

Pablo Iglesias coge así el guante de quienes, desde Vistalegre II, le han venido reprochando que en lugar de hacer oposición en el Parlamento se haya dedicado a las performances, sea en forma de autobús o de caceroladas. La decisión de la dirección de Podemos no se limita a un golpe de efecto, que también. Es un movimiento estratégico con el que asume un riesgo político. Aunque le dará la visibilidad de la oposición al Gobierno de Rajoy al menos durante este período de sesiones.

La tercera moción de censura desde la recuperación de la democracia llega en un momento delicado para la política española. Hay, en efecto, una alarma social reiterada en la calle por los escándalos de corrupción. Otra vez. El Gobierno de Rajoy no se encuentra en su mejor momento. Aunque el PP sigue siendo un partido fuerte al que los sucesivos huracanes de la oposición no han logrado tumbar.

La moción de censura de Pablo Iglesias -que tendrá que presentar un programa alternativo ante la Cámara como candidato a presidente del Gobierno- puede hacer daño político a Rajoy o reforzarlo -ya veremos- pero al que pondrá en una situación apurada es al PSOE. Los socialistas están en vísperas de unas primarias y su "no" a la moción de censura contra un Rajoy golpeado por la corrupción -anunciado ya por el portavoz Antonio Hernando- puede desestabilizar los ya agitados ánimos de la militancia.

Las posibilidades, pues, de que Pablo Iglesias consiga una mayoría alternativa para provocar la caída del Gobierno de Rajoy son nulas. Pero la moción de censura alterará y condicionará el debate político español en las próximas semanas. Lo cual no tiene por qué ser necesariamente malo para Rajoy y el PP. Mucho mejor que se hable de esto que de los efluvios de la corrupción que un día sí y otro también salen a la luz para vergüenza del partido.

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