Los grandes aliados de un gran movimiento patriota español (II)



Eduardo Morato.- En la primera parte del artículo concretaba uno de los grandes aliados de cualquier movimiento patriota español, esto es, la decadencia europea, y particulamente española.

Antes de abordar el desarrollo de este artículo es preciso aclarar ciertas cuestiones para que no se tilde al autor de racista en el sentido impropio que la giliprogresía, al servicio del sinionismo mundialista le da.

Y así:

- El supremacismo mundialista persigue la dilución de las razas, por tanto, los racistas, en tanto detestan las mismas, son ellos, no los que defendemos el racialismo, esto es, la diversidad de razas. Una de las herramientas mundialistas, es el caballo de Troya de la inmigración islámica.



- La inmigración en España puede ser necesaria (personalmente creo que no), pero a partir de una política soberana española y sin injerencias externas de la UE y demás calaña de organizaciones supranacionales, y ésta, la inmigración, ha de ser cualificada, es decir, ha venir a aportar algo a partir de su formación cualificada y su experiencia profesional, para luego, acabada su faena aquí, retornar a donde sea, en tanto que lo contrario, esto es, una inmigración no cualificada se instala no para integrarse y superarse sino para depredar y parasitar del sistema, a partir de unos recursos limitados, generados por nacionales, esencialmente, impidiéndoles cumplir la obligación que todos tenemos encomendada, que es dejar una nación mejor que la que encontramos. Obviamente, como en política inmigratoria no somos soberanos, y no nos rebelamos frente a la tiranía del mundialismo, es obvio que la nación que dejaremos a nuestros descencientes, si no se revierte el proceso, será mucho peor a la que encontramos.



Y ahora sí, metámonos en harina.


El otro gran aliado de un movimiento patriota español (digo patriota y no nacionalista, en tanto es un término con una acepción enormemente positiva cual es el afecto a tu Nación, con toda su diversidad y en mayúsculas) es la inmigración islámica, masiva en España, que ya supera con creces esos 2 millones por mucho que los traidores políticos que quieren una España globalista, multicultural y multirracial quieran maquillar las cifras.

Contra lo que pudiera parecer, es éste otro aliado, que tras instalarse en nuestra Nación, y salvo excepciones, depreda nuestros recursos públicos en el marco de esta decadente sociedad, asimilando, para enquistarse, en vez de integrarse.

Gadafi (que no Carmen de Mairena disfrazado, con “O”), allá por el 2006 manifestaba públicamente, que la expansión islámica y su posterior hegemonía en Europa, tendría lugar “pacíficamente”, gracias a una alta tasa de natalidad, subvencionada, añado, gracias a nuestros serviles y traidores políticos, en detrimento de la ridícula tasa de natalidad nacional, que no garantiza relevo generacional alguno.



La inmigración islámica en un supino ejercicio utilitarista de degradación, pero muy efectivo en su estrategia, concibe a la mujer como un animal de cría. Sí, algo así como una suerte de semoviente sin derechos (y ello con la cómplice silencio del endemonizado y desquiciado lobby femiestalista por mor de su cristianofobia y su hispanofobia).

¿No ven cuánto inmigrante islámico se pasea todo el día, a cualquier hora, cuando Vds acuden a sus trabajos, mientras la inmigrante islámica cuida de su prole abnegada y calladamente bajo la atenta autoridad del tirano de su marido?.

Baste con leer los informes periódicos que reportan cooperantes europeos que trabajan con inmigrantes islámicos (imponiéndose y mandando los islamistas en ellos, en tanto son los más fuertes porque lo tienen claro) a los servicios de inteligencia europeos, para ver que tales inmigrantes se valen de su cara amable para pedir, al tiempo que de puertas adentro (auque cada vez se cortan menos) se valen de su cara más cruel para adoctrinar en el odio al anfitrión o sea contra la mano que les da de comer.

Tal actitud de esta parte de la caótica y desordenada inmigración es oportunista, pues nos exprimen mientras les somos útiles, al tiempo que nos desprecian (y odian) pero eso sí, normalmente en la intimidad y por ahora, sembrando la semilla del odio contra nosotros, para hacerlo brotar, crecer y dar fruto, estando dispuestos a todo, repito, a todo, y éso sólo se consigue bajo un “admirable” sistema de creencias sin fisuras, con objetivos a corto, medio y largo plazo muy concretos y desde luego, con miembros entregados, dispuestos a matar y morir (los crónicos atentados en Europa son ya legendarios y provinientes de ese inmigrante o de ese hijo de inmigrantes, y en cualquier caso subsidiados por la estúpida Europa).

Pues bien, si los patriotas españoles tuviésemos su arrojo, pero correctamente dirijido, y sin necesidad de ejercer violencia alguna, España no estaría rota ni anidarían sujetos así entre nosotros y enormemente elogiados por quienes un día también sufrirán los rigores de su violencia, cada vez menos contenida, bastando para ello ver lo que pasó en España con el 11M.

Las tácticas al servicio de esa estrategia de esta inmigración islámica (sometida a la linea dura islamista en sus diversas corrientes) son claras, consistiendo en practicar una suerte de entrismo parasitario, reproducirse como conejos, tensionar socialmente generando conflictos para conseguir más derechos y después, abusando de los mismos, combatirnos en nuestro propio terreno, ganarnos y tras ello, someter a creyentes no islámicos y no creyentes, a hombres y especialmente mujeres, transformando nuestra sociedad para quedar al servicio de una teocracia donde la religión islámica gobiernes nuestras vidas, convirtiendo a los nacionales en una suerte de parias, en goyim que dicen los sionistas.

Y a propósito de todo ésto, especialmente chusco y divertido es observar toda la mafia de la ideología de género, con el ariete hembrista, montada contra la mujer, sí, contra la mujer, sí, esa persona de sexo femenino, igual en derechos y obligaciones al resto, poniendo velas sólo al diablo, esto es, aliándose con el “tolerante” islam y callando, como cómplices, la abominable discriminación hacia la mujer y hacia los homosexuales, cuando todos sabemos que de puertas para adentro, en las sociedades islámicas la homosexualidad y la pedofilia son moneda corriente como práctica ancestral y habitual consustancial con su cultura, aún cuando se procure llevar en la intimidad. Faltaría más.

Todo cuanto antecede, está soportado en informaciones de acceso público. Si buscan fuentes, verán que no se exagera lo más mínimo y que hechos que los ratifican, sobran.

Mientras, y como patriotas, sabiendo que ambos endemoniados aliados (la decadencia europea y la inmigración islámica) darán fruto, hemos de ser ejemplo de oposición a este suicidio europeo (salvando como excepciones a algunas naciones que curiosamente no suelen estar bajo la tiranía de la UE o que pretenden estarlo menos como Polonia o Hungría) y particularmente del suicidio español, y de referente moral primero e ideológico después, para los que sin saberlo aún, serán como nosotros, patriotas dispuestos a defender a España como Nación.

Paséense por Francia, Alemania, Bélgica, Francia, Holanda o Suecia, y verán que no son ejemplo de nada, salvo un inmundo e infecto hervidero de podredumbre como también lo es España.

Y como ejemplo cumbre, ahí tenemos a esa suerte de democracia totalitaria (en palabras del politólogo D. Dalmacio Negro que sucribo plenamente, recogidas en su libro El mito del hombre nuevo) que es Suecia, una nación donde sus nacionales han sido educados en una suerte de individualismo dentro de un colectivismo estatal, desposeyéndolos de historia, costumbre y tradiciones, y desapegándoles de todo vestigio familiar, en tanto la familia ha sido sustituida por el Estado, con mayúsculas y en su peor sentido, hasta el punto de que arrancando todo instinto atávico de supervencia y autodefensa, ha elaborado (a partir de esa inmundicia de la ingeniería social) una suerte de “Jardín del Edén” (pero para inmigrantes), con tasas de suicidas, depresivos y alcohólicos notables (eso sí, suecos) y que ahora mismo está siendo puesto patas arriba por la inmigración indiscriminada con la perversa intención de diluir todo lo que huela a sueco. Es para temblar teniendo en cuenta que ése espíritu buenista y pacifista (esto es cobarde) es un chip que se está implementando aquí, donde además tenemos personajes abyectos totalitarios como Iglesias que pretenden éso, con la finalidad de perpetuarse en el poder, como le ocurre a la estafa de la “socialdemocracia” sueca, desde antes de la segunda década del siglo XX.

Lo que no consiguieron por esa herramienta sionista que es el comunismo (la otra, es el capitalismo) lo pretenden conseguir, en España, con la perversa herramienta de la “socialdemocracia”.

Ahora mismo, Europa es una suerte de gran colección de naciones sedentarias y diabéticas, atiborrándose de pasteles, hasta reventar y cuando revienten, ahí estaremos nosotros, los patriotas, para rediseñar todo ésto, sin contar, por supuesto, con los enemigos que han roto Europa.

Cuando ese reventón no pueda ser disimulado, iniciaremos la reconquista de España como una unidad, y dentro del contexto europeo (pues antes que Europa hubo España) pero sin inventos sionistas supranacionales (UE, FMI, ONU, etc) que persiguen, bajo la bandera del mundialismo, con saña racista, suprimir nuestra identidad.

Sé que será así, en tanto que históricamente España siempre ha reaccionado con fuerza y vigor en el último minuto, aún cuando la gravísima cuestión demográfica juegue en contra nuestra.

Del colapso a la reconquista hay poco trecho, pero la frustración contenida hará que reaccionemos como la buena semilla fuerte que crece fuerte, procedente de las mejores cosechas, con enorme rabia contenida y tremendas ganas de darlo todo por su Patria.

No duden que así será y cuando éso suceda, tanto en Europa, como particularmente España, seremos nosotros quienes tengamos la misión de revertir el proceso al estado previo en que se encontraba antes de toda esta devastación sionista (quien juega con el ariete de su particular aliado islamista), donde los enfrentamientos dicotómicos serán superados en pos de España como Nación constitutiva de una comunidad con una identidad histórica, cultural y étnica, forjada a lo largo de muchos siglos, para salir fortalecidos, expulsando todo el mal que la ha maltrecho.

Seamos optimistas, pero mientras, ejercitemos nuestra paciencia y contención, pues el fruto caerá por su propio peso.

España, ahora, por las acciones y omisiones de todos los españoles, se merece sufrir la inmundicia nihilista y ajena a cualquier peligro, y en la que se reboza, pero mañana seremos nosotros los únicos llamados a aliviarla y reconstituirla.

No es soportable eternamente ni la depredación de recursos por la inmigración ni la discriminación positiva en su favor, en detrimento de sus anfitriones.

Y para quien no lo vea, prueben a tener cinco hijos y verán si les riegan con toda clase de ayudas, subvenciones y subsidios como lo hacen con los inmigrantes, especialmente islámicos. Saben que no, y que los políticos les llevan traicionando desde hace décadas y llegará el día en que hayan de pagar tan contumaz traición para con nosotros, los españoles.

Puedes engañar durante un tiempo a toda el mundo pero no pretendas hacerlo eternamente.

Tales atisbos de lo venidero, no son ciencia ficción. Sucederán, sólo que muchos de Vds, ya por el desánimo o por miedo a perder las migajas quieren soslayarlo.

Otros, en cambio, tenemos la seguridad de que así será, pues en esta disyuntiva, entre ser o no ser, la alternativa nos conduce a la nada y los patriotas queremos ser y seguiremos siendo.


Eduardo Morato / Abogado / 
Presidente de pasionxespaña.es / 
Twitter: @edumorato92 





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