Grandes errores de los periodistas sobre corrupción, Opinión "EL DIESTRO"


EL DIESTRO- Comete un error de concepto respecto a la filosofía política, al final de su inteligente artículo, Fernando Rayón cuando después de comparar a Blas de Lezo con Rajoy, por aquello de recibir heridas de guerra al estar en el lugar equivocado en el momento equivocado; léase cuando al de Lezo le destrozó la pierna izquierda, a los 15 años, una bala de cañón en la Guerra de Sucesión; y dos años después una esquila le reventó el ojo izquierdo. Ocho años después una bala de mosquete le dejaría sin movilidad el brazo derecho. Tantas heridas recibió Blas de Lezo, que le apodaron “medio hombre”: un “medio hombre que consiguió repetidas y sonadas victorias en el mar contra holandeses, ingleses y corsarios. De tener héroe semejante, los anglosajones le habrían hecho más películas que al almirante Nelson, y escrito innumerables libros sobre él. Compara Fernando Rayón a Rajoy con el de Lezo por al estar también en el lugar equivocado en el momento equivocado y haber recibido igual cantidad de heridas no en el campo de batalla, sino a causa de verse dirigiendo un partido que ha recibido las andanadas de Bárcenas, Gürtel, Púnica, Palma, Arenas, Valencia, Murcia, Rato y ahora Lezo. La Guardia Civil bautizó a esta última operación Lezo por la vinculación del operativo con Cartagena de Indias, lugar donde se espió a Ignacio González. Hasta aquí vamos a dar el beneficio de la duda al artículo aunque yo no veo paralelismo alguno entre el de Lezo y el Sr. Rajoy.

Es al final del artículo, en la conclusión, donde me permitiré dar mi criterio, que no opinión: “O hace cambios urgentes de las personas vinculadas al pasado, o el cambio será él mismo”, dice Fernando Rayón.

Sr. Rayón, la lucha contra la corrupción no depende de las personas sino del sistema político. No es baladí que los grandes filósofos y últimamente la ciencia política, que tanto estudiaron durante siglos las causas de los abusos del poder, y cómo embridarlo, llegaron a conclusiones parecidas: al poder había que separarlo (J. Locke) y enfrentarlo en un sistema casi mecánico de pesos y contrapesos de forma que un poder fuese enemigo de otro poder, ya que solo un poder puede oponerse a otro poder; a saber, el ejecutivo al legislativo. Y aquí, amigo Rayón no solo no tenemos separación de poderes, sino ni siquiera representación (Marcilio de Pádua), el primer paso hacia la democracia. Por lo tanto, carecemos de democracia. Lo que sí tenemos es una partitocracia donde, en este caso, los diputados representan al Sr. Rajoy en el Congreso, o al Sr. Pablo Iglesias, que es quien los ha puesto ahí; nuca representan a los ciudadanos. Ese gran error que no solo Vd. Sr. Rayón comete sino el resto de los periodistas es el que tendrían que empezar a explicar a los ciudadanos. Fíjese qué forma tan fácil de dar el primer paso para poner cotas a la corrupción. Yo no me fiaría ni de mí mismo si me empiezan a poner maletas delante de mí llenas de dinero sin nadie que controle nada. La carne es débil para todos. Otra cosa sería si me sintiese controlado y que me la jugase. Esa es la naturaleza humana y lo único que detiene a los conductores no pasarse los límites de velocidad es ver a una pareja de la Guardia Civil en la carretera, los radares de la DGT y las multas y puntos. Piensen en ello: no depende de cambiar a las personas. No se trata de cambiar a los conductores: se trata de cambiar el sistema a una democracia.






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