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Esperanza Aguirre se distingue de toda la clase política, Opinión "EL DIESTRO"


El Diestro- Esperanza Aguirre se ha distinguido ya varias veces de toda la clase política española. Incluso sus más encarnizados opositores han que reconocerle una gallardía y honorabilidad de la que sus enemigos tanto dentro como fuera del partido todos carecen. En contraste con el largo rosario de políticos imputados que no dimiten ni con agua hirviendo; ella, sin estarlo, ya ha dimitido dos veces; eso sin contar su renuncia en el caso del Ayuntamiento de Madrid para que Podemos no entrase en el gobierno, ocasión en la que cedió su puesto. Y la cesión del puesto no fue por mero oportunismo para ocupar otro mejor, como hubiera hecho cualquiera de sus compañeros de clase política: fue por convicción. Aguirre, con semejantes gestos de distinción muestra su carácter aristocrático, que solo pueden venir de quien proviene de la aristocracia. Esperanza Aguirre con su dimisión también evidencia su influencia anglosajona, que dimite con la naturalidad de un Tory del Parlamento inglés.

Ese toque que distingue a los conservadores ingleses que dimiten por motivos políticos en vez de aferrarse al sillón como haría nuestra casta política, tan bien descrita por Cervantes en el patio de monipondio, resulta el polo opuesto de lo que harían ciertos impresentables que permanecen en sus cargos aunque se demuestre que han vendido un piso de protección oficial obteniendo beneficios. O en vez de dimitir es posible que se acusara de una campaña en contra orquestada por la oposición.

Esperanza dimite “por no haber vigilado lo suficiente a su subordinado desleal”, pero solo tiene un fallo que puede subsanar si se da cuenta: el no saber dónde se había metido. Desconocer que el sistema partitocrático de partidos se hubiese derrumbado hace mucho tiempo sin el pegamento pringoso de la corrupción. A Esperanza Aguirre solo le hace falta darse cuenta de en qué consiste una democracia verdadera en contraste con el sistema político al que ha pertenecido hasta ahora. Puede que en el futuro, si se constituyera una democracia esa mujer sí sería capaz de liderar a los conservadores con la misma honorabilidad que los tories ingleses.

Los conservadores son quienes podrían tener un futuro en una democracia de verdad, ya que según Antonio García Trevijano quien fundó el  actual sistema fue Felipe González: en estos momentos un millonario codeándose con millonarios a quien puso al frente de España el socialdemócrata alemán Willy Brandt, por orden del Secretario de Estado Kissinger, de EE. UU., para impedir la entrada de la democracia en España. El temor de Kissinger, según demuestra Trevijano y los documentos que se filtraron en WikiLeaks, era que la democracia tras la muerte de Franco podría ser un trampolín hacia el comunismo: “los comunistas son muy inteligentes y pueden fácilmente engañara al pueblo y tomar el poder”, temía Kissinger; motivo por el cual se pensó en un don Nadie protegido por el mismo franquismo para liderar la continuación del franquismo, pero mediante un sistema disfrazado con votaciones para que pareciese democrático. El engaño consistía en que la sociedad civil jamás tendría oportunidad de elegir, pues esa prerrogativa pertenecería al jefe de cada respectivo partido.

Los jefes de partido elegirían a los diputados que después elegirían a esos mismos jefes de partido como Presidentes del Gobierno en caso de obtener los votos suficientes. Así entramos en la nefasta partitocracia: un sistema donde un hombre (léase Franco, Felipe, Aznar, ZP, Rajoy…) concentraría todo el poder; cuando la democracia implica que los poderes no solo estén separados sino enfrentados entre sí. Así que el Partido Socialista, con Felipe González a la cabeza, nos metió en este embolado; y dicho sea de paso todavía le sigue pidiendo consejo cuando necesitan al gran gurú. Por ello, el Partido Socialista , según Trevijano, no tiene cabida en una democracia de verdad; como tampoco y por motivos mucho más graves Podemos.

Ni qué decir que Esperanza Aguirre no tiene ni la más remota idea de nada de esto porque desconoce la verdadera historia de la Transición y la filosofía política; y mucho menos se ha percatado de en qué plaza estaba toreando. Por eso, si llegase al conocimiento de lo que significa una democracia de verdad, sí podría formar una parte influyente de un partido conservador que se crease después de un periodo libre constituyente en esa hipotética futura democracia de verdad. Un partido parecido al Tory inglés.

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