Hoy felicitamos a Braulio, Félix, Teodoro, Pedro, Marciano, Tecla, Máxima, Eugenia, Miguel, Teodosio, Manuel, Guillermo, Basilio, Diego José de Cádiz

Braulio, obispo (c. a. 590-651)

Santos: Braulio, Félix, Teodoro, Ludgero, obispos; Ireneo, diácono y mártir; Serapión y Ammonio, lectores y mártires; Pedro, Marciano, Jovino, Tecla, Casiano, Montano, Máxima, Eugenia, Miguel, Cuadrato, Teodosio, Manuel, Eutiquio, Cástulo, Guillermo, mártires; Basilio, anacoreta; Quiliano, eremita; Goboano, abad; beato Diego José de Cádiz
Se desconoce la cuna, niñez y juventud del santo; pero consta que ya en el año 626 es obispo de Zaragoza.

Participó en la corriente de pensamiento y acción isidoriana que tanto influyó en la cultura de su época y aún en tiempos posteriores. De hecho, fue discípulo de san Isidoro, obispo, escritor y doctor de la Iglesia (c. a. 560-636). Insistió cerca de él para que diera término a las Etimologías, la conocida y la más famosa e importante obra de san Isidoro, donde se recoge el saber antiguo tomado indiscriminadamente de escritores tanto paganos como cristianos y que consta de veinte libros que fueron obligado libro de texto en las escuelas medievales, al tiempo que cauce de transmisión del saber antiguo. La división de toda la obra y sus títulos se deben a san Braulio.

Estuvo presente en los concilios V (636) y VI (638) de Toledo que fueron convocados para fortalecer la autoridad real y donde se resolvieron determinadas cuestiones de régimen eclesiástico y litúrgicas. En estos concilios se contribuyó a elaborar también el sistema de elección de los reyes por los obispos y magnates y llegó a ratificarse la imposibilidad de ser elegido rey alguien que no perteneciera a la nobleza goda.

Se le atribuyen también a san Braulio las Actas de los mártires de Zaragoza.

Llegó a escribir más de 44 cartas, gracias a las cuales pueden llegar a conocerse muchos aspectos de la España visigoda.

Ejerció el santo una notable influencia entre los reyes del tiempo intentando suavizar las leyes con espíritu cristiano y procurando potenciar la unidad del reino. Con Chindasvinto –rey que fue elegido por la nobleza al considerarlo fácilmente manipulable debido a su gran ancianidad–, cuando dicta leyes muy severas contra los magnates traidores que rompieran su juramento de lealtad al rey, llegando a decretar la deportación, la reducción a la esclavitud de sus familias y a la confiscación de sus bienes. De la misma manera, mostró también influjo decisivo cabe el rey Recesvinto, el que reprimió la rebelión del noble Troya, cuando ponía sitio a la ciudad de Zaragoza, el mismo año de la muerte de san Braulio.

La fiesta de este hombre que intervino fuertemente en la vida eclesiástica, política y social de su tiempo es el 26 de marzo ya que murió en este día del año 625. Fuente ARCHIDIÓCESIS DE MADRID
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