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Un país de malos y para malos, por @LagartijaSoy




Había una vez un país en el que los ladrones pidieron que el robo no fuera considerado delito en el código penal; los asesinos, que tampoco fuera delito asesinar; los violadores, que no fuera delito violar; los corruptos, que no fuera delito la corrupción; los traficantes de drogas...  los pederastas...  
Había una vez un país en el que los malos pidieron al gobierno que la maldad no fuera perseguida...  y los buenos se pusieron a temblar. 
Había una vez un país...  no muy lejano... aquí mismo.




Podemos ha presentado una proposición no de ley en el Congreso en la que insta al Gobierno a presentar una reforma para suprimir el artículo 578 del Código Penal, que regula el delito de enaltecimiento del terrorismo. Lo mismo respecto a los delitos relacionados con las injurias, ofensas, humillaciones...

El partido de Pablo Iglesias defiende el derecho a la expresión de todo tipo de manifestaciones, a las que en su grado más extremo únicamente concede el calificativo de humor negro. No es preciso recordar los numerosos ejemplos de "humor negro" que estamos acostumbrados a soportar en las redes sociales, por parte de extremistas de todo tipo, incluso por parte de cargos de Podemos y grupos afines.


Pero más allá de lo que esta gente considera humor negro, está otro tipo de actos y manifestaciones, que para cualquier español de bien cruzan la línea de lo admisible.

Recordemos las continuas afrentas a la Iglesia y a la fe de millones de españoles. Reciente tenemos el caso de la drag en los carnavales tinerfeños, por poner un ejemplo. Barra libre para ellos, pide Podemos.

Recordemos con qué simpatía miran hacia partidos y personas condenados por terrorismo. Con qué complacencia asumen sus postulados y justifican sus hechos, incluso aquellos que están manchados de sangre. Presos etarras, Otegi, agresores de Alsasua...

En este contexto, Podemos da un paso adelante y pide que se cambien las leyes para favorecer la libre expresión en el sentido más deleznable del término.

Una afrenta más...  ¿Cuántas nos tocará soportar?

Se avecinan tiempos difíciles para los defensores de la paz y la libertad. Aún nos queda tragar el sapo del acercamiento de presos y de la bajada de pantalones que ha costado, que nos va a costar, el montaje de la entrega de armas...

Había una vez un país en el que los malos tenían demasiado poder sobre buenos...


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