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Pablo Iglesias justifica el enchufe a su novia por haber sacado un 9,7 en un máster, sí, en el del universo



Pablo Iglesias no ha colocado a Irene Montero como portavoz y número 2 de Podemos por ser su novia, sino porque es una mujer muy brillante que “ha sacado un 9 y pico en la carrera y un 9,7 en un máster”. Esta es la extravagante explicación que Iglesias ha ofrecido en el programa “Salvados”, presentado por Jordi Évole.

El espacio se ha convertido en un baño de realidad para el líder de Podemos, que se ha enfrentado a los comentarios de un puñado de votantes desencantados de su partido. El resultado no ha podido ser más desalentador para Iglesias: sus votantes le han acusado de tener “el ego demasiado subido”, se han deshecho en elogios hacia Íñigo Errejón (que acaba de ser defenestrado tras la asamblea de Vistalegre) y han tachado de bocazas a Juan Carlos Monedero.

Pablo Iglesias ha recordado que Podemos nació como “un grupo de amigos de la Universidad Complutense, eso era el origen y es muy bonito, pero también supone una debilidad enorme. No podemos seguir funcionando como un grupo de colegas“.

A continuación, ha justificado su decisión de colocar a su novia, Irene Montero, como portavoz de Podemos, porque “lleva en política desde los 16 años y ha sacado un 9,7 en un Máster”. “Fue una decisión colectiva, me preocupa mucho que la ataquen por ser mujer, ni a ti ni a mí nos van a preguntar con quién dormimos, pero como ella es mujer…”, ha añadido dirigiéndose a Jordi Évole.
La Ana Botella de Podemos

Una de sus votantes ha puesto en evidencia las contradicciones de Iglesias, al recordarle que criticó al ex presidente José María Aznar por promover a su mujer, Ana Botella, como alcaldesa de Madrid. “Hombre, no hay comparación entre la trayectoria de Irene Montero y la de Ana Botella”, se ha limitado a comentar titubeando.

Tras colocar a su novia como número 2 del partido, Iglesias ha asegurado que considera “imprescindible separar lo personal de lo político. Lo que hacemos es demasiado importante para que mi relación personal con alguien pueda ponerlo en peligro”. Se refería a Íñigo Errejón, pero todos estaban pensando en Irene Montero.

El programa ha puesto en evidencia la falta de sintonía de Pablo Iglesias con sus votantes. El líder de Podemos ha justificado la defenestración de Errejón acusándole de deslealtad y se ha deshecho en elogios hacia Juan Carlos Monedero: “Ha sido una de las personas más atacadas, valientes y generosas. Hará cosas mal, pero me enfada el linchamiento al que ha sido sometido. Sigo creyendo que es bueno que tengamos un Pepito Grillo que nos dice las cosas incómodas“.

Algo que no termina de encajar con lo que piensan los simpatizantes de su partido. “Hemos sido muy torpes en algunas cosas”, ha admitido Iglesias. “Unos más que otros”, se ha apresurado a replicar una de sus votantes, “Monedero debería haber cerrado la boca en varias ocasiones. No tiene medida, ni en las formas ni en el fondo”.
Iglesias, “pedante” y “egocéntrico”

Cuando Jordi Évole les ha pedido que definan a Monedero, los votantes críticos de Podemos han utilizado las siguientes expresiones: “Un francotirador”, “el poder en la sombra” y “un revolucionario capitalizado”.

En cambio, han definido a Íñigo Errejón como “brillante”, “el gran activo de Podemos, el talento puro”, “ha sabido entender lo que este país quería, quizá renunciando a una parte de sus ideales”, “un extremista centrado”, “la persona que aporta equilibrio evitando la radicalidad”. “Me sumo a estas definiciones”, ha contestado Iglesias, quien acaba de destituir a Errejón como secretario político y portavoz de Podemos en el Congreso de los Diputados.

También ha habido críticas para el propio Pablo Iglesias, al que sus votantes han acusado de ser demasiado “pedante” y tener “afán de protagonismo y el ego muy subido”.

Durante el programa, Jordi Évole ha presentado como dos “éxitos” de Podemos la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y la aprobación del plan de lucha contra la pobreza energética. En realidad, se trata de dos medidas consensuadas por PP, PSOE y Ciudadanos que Podemos se negó a apoyar.

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