¿Ha muerto ExoMars? Por @CienciaPlanck



La carrera espacial hoy día ya no es de los norteamericanos. Si bien la agencia espacial norteamericana NASA ha acumulado tantos logros como para hacerse un hueco en los libros de historia, la exploración espacial parece que tiende a fragmentarse y repartirse entre cada vez más y más países. Las emergentes agencias espaciales surgen con grandes propósitos y altísimas financiaciones y, si es cierto que algún día posiblemente superarán a la NASA, la experiencia nos dice que todavía les queda camino por recorrer. Es el caso de la ESA, la Agencia Espacial Europea. A esta organización experiencia en el envío y puesta de satélites en órbita no le falta, pero la investigación planetaria es algo que no acaba de dominar del todo. Ya lo vimos con el módulo Philae en el cometa 67P: se nos quedó un sabor agridulce de una misión con unas espectativas colosales. Pues bien, este es un poco el sabor de boca que se nos queda con ExoMars, la última cooperación entre la ESA y la rusa Roscosmos.

El proyecto de ExoMars es una misión espacial puesta en marcha en 2009 con el objetivo de dar respuesta a la pregunta del millón de dolares de nuestro Sistema Solar: ¿existió vida en Marte? Para ello ExoMars consta de dos etapas; la primera, ya concluida este año 2016 y la segunda, significando la culminación de la misión, en el año 2020.


Orbitador TGO, en funcionamiento


La primera etapa se ha basado en dos componentes principales, un satélite orbitador llamado ExoMars Trace Gas Orbiter (TGO) y un módulo de aterrizaje llamado Schiaparelli EDM, de las siglas en inglés Entry, Descend and land demonstration Module, es decir, entrada, descenso y módulo de demostración de aterrizaje. Spoiler: esta etapa ha acabado como el rosario de la aurora. El orbitador tiene aún el objetivo de mantener las comunicaciones entre los instrumentos de Marte y la Tierra. Habiendo sido lanzado el 14 de marzo de 2016, llegó al planeta rojo el 19 de octubre del mismo año sin mayor inconveniente, un trabajo fácil y exitoso para los expertos europeos en satélites. Sin embargo, el 16 de octubre de 2016 el módulo de aterrizaje Schiaparelli se desacopló del orbitador para proceder a aterrizar sobre la superficie marciana 3 días más tarde, pero lo que realmente ocurrió es que se perdió toda señal de vida del mismo hasta el día 21, cuando la NASA publicó imágenes de lo que, si ensamblásemos todas las piezas desperdigadas por la superficie marciana, sería nuestro querido módulo.


Cráter del impacto (50cm)


Esta fase de la misión, la de este año 2016, era simplemente una etapa de reconocimiento. Para la misión en si no habría supuesto ningún avance más allá de la información sobre como aterrizar la que sería la culminación de la misión, el ExoMars Rover de 2020, pero el problema de la ESA ahora mismo está en la financiación. La primera misión de la Agencia Espacial Europea sobre la superficie de Marte ha sido realmente, mitad éxito, puesto que el orbitador si que hace su función en los alrededores del planeta rojo, y mitad fracaso. Se dice que tanto condiciones climáticas como un error informático son los responsables de que se estrellara Schiaparelli, pero sea como fuere este error ha desembocado en que la misión ExoMars esté ahora mismo agonizando, esperando financiación para el 2020 y así poder decirnos de una vez por todas si existió la vida en uno de los planetas históricamente potencialmente habitables, nuestro misterioso vecino rojo.

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