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Siniestro futuro para la libertad si gobernase Podemos, Opinión

Opinión
No solo en la Razón de hoy sino en otros medios se muestra la siniestra aportación de Pablo Iglesias en su lucha contra la libertad. Quien impartió clases en el régimen totalitario chavista formando a funcionarios de CONATEL (Comisión Nacional de Telecomunicaciones), el órgano gubernamental venezolano cuyo cometido era el de censurar a los medios críticos no estaba impartiendo un curso de libertad de prensa precisamente. Tampoco estaba en sintonía con la libertad CONATEL, según LA RAZÓN, la ley RECORTE, una ley mordaza venezolana condenada por HUMAN RIGHTS WATCH y la COMISIÓN IBEROAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS.

Las acusaciones realizadas por la APM sobre una campaña sistemática de acoso que Podemos ha llevado a cabo contra un grupo de periodistas vuelve testificar la inquina que Pablo Iglesias ha demostrado no solo en su discurso sino con los hechos hacia la libertad. Pablo Iglesias miente en todas sus promesas excepto en el tipo de sociedad totalitaria que quiere introducir en España. Lo que menos necesita España es un iluminado ávido de poder y rezumando odio por cada poro. Lo que menos necesita nuestra universidad son profesores que siembren odio en las impresionables mentes universitarias. Lo que menos necesita España es una universidad como la Complutense, nido de extremistas cuyas tesis serían un verdadera plaga para nuestro país si tuviesen la oportunidad de ponerlas en prácticas. Nigún país serio dejaría desarrollar el nido del totalitarismo, el nido de la serpiente y además pagar el engendro con el dinero de todos los españoles. El complejo de la clase dirigente a que les llamen fachas o franquistas todavía planea sobre España y su sombra es muy alargada. No es de extrañar, todos son franquistas; incluso Pablo Iglesias por aceptar un sistema que continuó siendo franquista durante la transición y todavía sigue siéndolo, pues nada ha cambiado. El problema es que todos los partidos son igual de franquistas, pero unos son más iguales que otros; si me permiten remedar la cita de esta granja animal orwelliana. Antes había un solo partido y ahora hay varios, pero el partido que está en el poder sigue concentrando todos los poderes. Antes había un sindicato, y ahora hay varios, pero esos sindicatos siguen siendo tan verticales como aquel único de Franco con la salvedad de que en aquel contexto histórico, el marco de relaciones laborales regido por convenios colectivos fue introducido por el franquismo precisamente para facilitar la liberalización de la economía, tratando de adaptar los salarios a la productividad, tal y como hoy pretende la CEOE.

Podríamos extender nuestras reflexiones hasta el infinito diferenciando lo que hay de lo que nos dicen que hay. Pero lo cierto que en aquella transición perdimos la única oportunidad que jamás tuvimos de implantar una democracia de verdad. Y que no os lleven a engaño: desde aquí lo decimos alto y claro. Las muchas definiciones sobre democracia que aparecen en los medios de comunicación no dejan de ser producto de la ignorancia o de algo peor -la simple desinformación- La democracia simplemente son unas normas. Y esas normas deben tener un único objetivo: separar y enfrentar el poder ejecutivo (gobierno y funcionarios) del poder legislativo (proponer leyes). Pero el primer paso es el de marcar también las normas de la representación del ciudadano (no la representación del jefe de los partidos políticos). Y todo ello ha de estar recogido y bien especificado en una constitución

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