EEUU investiga los vínculos rusos de Trump, pero calla sobre los del clan Clinton y los hermanos Podesta




El FBI y el Comité de Inteligencia del Senado tienen en el punto de mira al presidente y a su yerno, Jared Kushner.
En abril de 2015, el escritor y consultor político Peter Schweizer reveló un sospechoso acuerdo de uranio siendo Hillary secretaria de Estado.
Un tema que no es ‘vox pópuli’: el gobierno ruso fue uno de los donantes de 145 millones de dólares a la Fundación Clinton.
Dinero que se entregó en el periodo previo a que Obama aprobara la compra de la canadiense Uranium One por parte de Rusia.
John Podesta puede haber violado la ley federal por no desvelar que era accionista de una empresa que recibió 35 millones de la rusa Rusnano.
El mayor banco de Rusia, Sberbank, contrató la consultoría de Tony Podesta para presionar y que acabaran varias sanciones de la era Obama.



Resulta paradójica la doble vara de medir que hay en estos momentos en EEUU. Y es que mientras investiga los vínculos rusos de su presidente, Donald Trump (en la imagen junto a Hillary y Bill Clinton), calla sobre los que tuvo el clan Clinton. ¿Casualidad? Permítannos la duda, parece una muestra más del golpe de Estado civil contra el magnate republicano.

Como saben, la semana pasada, el FBI celebró la primera vista para investigar las supuestas conexiones rusas de Trump, además, próximamente, el Comité de Inteligencia del Senado interrogará a su yerno, Jared Kushner. Los dos y otros miembros de la órbita Trump están en el punto de mira.

Pero no ocurre lo mismo con los rostros demócratas. En abril de 2015, el escritor y consultor político Peter Schweizer reveló en su libro Clinton Cash un sospechoso acuerdo de uranio siendo Hillary Clinton secretaria de Estado de EEUU, como recordó después en la web de noticias estadounidense Breitbart.

Claro que dicho tema no es vox pópuli, a pesar de que lo confirmó The New York Times. El gobierno ruso fue uno de los donantes de 145 millones de dólares a la Fundación Clinton, justo en el periodo previo a que el Gobierno Obama, incluido el Departamento de Estado, aprobara la compra de la compañía canadiense Uranium One por parte de Rusia. ¿Por qué debía dar su ‘ok’? Porque Uranium One había adquirido concesiones de uranio en EEUU. Por tanto, tras el ‘ok’, Rusia se adueñó del 20% de los activos de uranio de EEUU.

Hay que subrayar que la Fundación Clinton mantuvo en secreto dichas donaciones, a pesar de que Bill y Hillary habían prometido revelar todas las que recibieran… Y es que uno de los amigos más cercanos de Bill, Frank Giustra, tenían vínculos con Uranium One, que controlaba su compañía, UrAsia Energy. Todo quedaba en familia…

Pero los lazos de demócratas con Rusia no acaban aquí. John Podesta, el famoso jefe de campaña de Hillary, puede haber violado la ley federal, según detalló Schweizer en el programa de televisión ‘Fox&Friends’ el pasado martes y se hizo eco Breitbart. Y es que Podesta no desveló que era accionista de una empresa (Joule Energy) que recibió 35 millones de dólares de la rusa Rusnano -especializada en desarrollo de nanoindustria y financiada directamente por el Kremlin- en 2011, cuando era asesor de Hillary en el Departamento de Estado.

Asimismo, Sberbank, el mayor banco de Rusia confirmó, que contrató la consultoría de Tony Podesta para presionar y que acabaran varias sanciones de la era Obama, según informó la agencia de noticias rusa Tass a principios de mes. Por cierto, hay que añadir que Sberbank fue la institución financiera que lideró el acuerdo ruso en la compra de Uranium One.

Y claro ante todo este historial de vínculos entre Rusia y los demócratas, no es de extrañar que Trump considere una “patraña” las acusaciones contra él. Es más, ha pedido que el Congreso investigue al matrimonio Clinton y no a él, como recoge

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