Rajo a Iglesias: «Menos mal que no es Robespierre», los comentarios de El Diestro



Según el diario ABC

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha echado en cara al líder de Podemos, Pablo Iglesias, un radicalismo político y una estrategia basada en la destrucción en lugar de la construcción y la búsqueda de soluciones a los problemas que padece el país.

Siguiendo este hilo, el jefe del Ejecutivo ha llegado a alegrarse de que el líder de Podemos no tenga el poder del francés Maximilien Robespierre que gobernó en Francia durante la etapa conocida como el «Reino del Terror» tras la Revolución Francesa, defendiendo la pena de muerte para todo aquel enemigo del nuevo sistema.

«Usted ha venido a lo que ha venido. Es parte, juez, fiscal... menos mal que no es Robespierre porque tendríamos un problema», le ha reprochado en el Pleno, después de lamentarse de haber pecado de optimista por «pretender hablar con usted de medidas para resolver los problemas».

«Ni tiene solución alguna ni pretende conseguir una solución alguna» le ha censurado. Para cerrar su intervención le ha pedido a Iglesias que reflexione sobre la utilidad para el país del tipo de oposición que está realizando.

El encontronazo se ha producido durante la sesión de control al Gobierno en el Congreso, a raíz de una pregunta del líder de Podemos sobre la corrupción en España que ha dirigido después al caso Soria.

Iglesias ha advertido a Rajoy de que la corrupción no se combate con palabras sino con hechos y le pedido que dé instrucciones a la Fiscalía para que se investiguen todas las estancias en hoteles de lujo del exministro de Industria, José Manuel Soria, al que ha llegado a tildar de delincuente.

«Mintió a los españoles, lo sabemos por un juez y llamó delincuentes a los periodistas que lo investigaron. ¿Quién es ahora el delincuente?», ha acusado Iglesias, acusando también a Soria de hacer uso de «un juez corrupto» para arremeter contra la exdiputada de Podemos, Victoria Rossell. El político canario es amigo personal de Rajoy.

El jefe del Ejecutivo, que escuchaba desde su escaño con su habitual movimiento de la pierna izquierda, se ha revuelto contra Iglesias. Le ha advertido de que no conviene magnificar los problemas que existen en política y le ha recordado las reformas legales adoptadas por el Gobierno para que la corrupción no vuelva a ser un problema «en el futuro».

«Estoy absolutamente convencido de que si perseveramos en estas decisiones pronto dejará de ser una anécdota y tendrá que preguntarme por cosas diferentes», le ha espetado.

En los pasillos del Congreso, el portavoz parlamentario popular, Rafael Hernando, también ha elevado el tono contra Iglesias acusándole de «pretender dar lecciones» aprovechando la inmunidad que le otorga la tribuna de oradores del Congreso. Una táctica que ha considerado un uso «espúreo» de la institución. También le ha pedido que sea coherente y muestre primero las facturas de los viajes y hoteles en los que se alojó durante sus estancias en Venezuela.
Y tiene toda la razón Rajoy,  El líder de Podemos debería antes mirar la viga en su ojo que la paja en ojo ajeno. Son muchas los ríos de tinta que han corrido comentando sospechosas conexiones e irregularidades por parte del líder de la izquierda. Pero Iglesias no pretende hacer bien: solo está para lo que nació. Hacer lo mismo que cuando callejeaba en las manifestaciones, que es gritar y nunca aportar ni una sola medida para solucionar nada. En eso tiene toda la razón nuestro presidente. Para que Iglesias aportara soluciones necesitaría una total metamorfosis de capullo a hermosa mariposa (solo es una metáfora, no se tome al pie de la letra). Es decir, de ambicionar desmesuradamente el poder de forma que nos pone los pelos de punta a ambicionar ser un verdadero hombre de Estado. De eso se trata,  debería ser un aspirante a hombre de Estado y no un simple mediocre al que siguen muchos ilusos, oportunistas, perdedores o mediocres. Pero como algunos han considerado que mejor que esa gente esté metida en el Congreso que armando follón en la Puerta del Sol, pues ahí los tenemos. Ahora la gresca se la tienen que tragar en el Congreso. Y eso es de agradecer, sobre todo por parte de comerciantes y usuarios de la hermosa plaza de la capital de España. Para algo tiene que servir una institución como el Congreso, ya que no sirve para representar a los ciudadanos sino a los políticos pues que sirva de guardería de gente de ese estilo de vida. En el momento que existiese un diputado de distrito con carácter imperativo y revocable por parte de los ciudadanos, la cámara baja sí serviría para representar a los ciudadanos. Y entonces, la misma representación real de los ciudadanos no daría cabida a cierto tipo de gente. El pueblo sabría escoger bien a sus representantes o darles puerta en case de deslealtad.

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