LA NUEVA POESÍA ERÓTICA




EXCESO DE VIDA

Desde que te conozco tengo en cuenta la muerte.
Pero lo que presiento no se parece en nada
a la común tristeza. Más bien es certidumbre
de la totalidad de mis días en este
mundo donde he podido encontrarme contigo.
De pronto tengo toda la impaciencia de todos
los que amaron y aman, la urgencia incompartible
de los enamorados. No quiero geografía
sino amor, es lo único que mi corazón sabe.
En mi vida no cabe este exceso de vida.
Mejor, si te dijera que medito las cosas
(fronteras y distancias) en los términos propios
de la resurrección, cuando nos alzaremos
sobre las coordenadas del tiempo y el espacio,
independientemente del mar que nos separa.
Sueño con el momento perfecto del abrazo
sin prisa, de los besos que quedaron sin darse.
Sueño con que tu cuerpo vive junto a mi cuerpo
y espero la mañana en la que no habrá límites.
Juan Antonio GONZáLEZ IGLESIAS








CUCHARADAS

El encanto
de las chocolatinas y las fresas,
como un cuerpo desnudo
con pedacitos de almendra
y unas gotas de miel.


Unos labios de trufa
y natillas calientes
con un poco de helado
y un bizcocho borracho.


La pasión del azúcar quemada
sobre la crema fría
en los postres helados.


El jadeo
de las moras silvestres,
de las claras a punto de nieve
flameadas al horno.


Un hechizo perverso
para las bocas,
para los paladares insomnes
que después de amar
todavía tienen hambre.

Ana MERINO




EL VESTIDO NARANJA

El vestido naranja lo levanto:
debajo hay una gruta, son dos grutas
-el vértigo, una nube-,
entrar en otra calma, un sol de aceite.
Dos pizcas, dos minucias enormes no son pizcas,
son dos garbanzos de agua masticable
igual que se mastica la vida en tus adentros,
mar adentro, más adentro de ti, tú descosida
como si tu placer fuera costumbre
y el aire así entreabriera el vapor de unos labios.
Las termas se descubren, se recubren
de un silencio salado en el arroz.
Tú buscas lo rotundo, lluvia o grano
y yo lamer la sangre, los tejidos, tú que embista
y llene tus dos grutas, las ocupe
como una doble piel o un doble cuerpo.

Joaquín PéREZ AZAúSTRE




PEQUEñA BIOGRAFíA EN LLAMAS

Dos mujeres desnudas.
Llevan sólo unos pájaros, zapatos de tacón,
anchas gafas de sol, sombreros rojos,
y se tocan los pechos. Con un dedo abre una
el sexo de la otra, explorando un país
luminoso y salino.
Así quise también
conservar mis deseos
en la cámara oscura del poema,
aprender a volar,
morir sobre esas piernas en las noches de junio, apenas trece años,
rumores de la selva, la noche jadeante de las fábricas,
la sed llena de abejas,
las nubes vomitaban el oro de los ciegos,
el mar mordía los tejados verdes,
era todo irreal y por eso fue nuestro,
las palabras, insectos, esos niños ahogados en los altos desvanes,
las cigarras voraces del futuro,
no callan y es verano, no se callan,
y al fondo siempre un bosque,
siempre al fondo ciudades extranjeras
con ventanas pintadas de todos los colores, también los que no existen,
y mujeres en bragas y muchas calles verdes
que bajan hasta el puerto, porque allí acaba el mundo
y es infinito el mar.
Dos mujeres desnudas y al tocarlas
suena el cielo naranja,
crecen árboles nuevos,
es verano otra vez y ellas se han ido.
Me desharé en la belleza,
como todos los cuerpos en la luz.

José Luis REY
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