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La batalla de Blas de Lezo contra el olvido. God damn (bless) you, Lezo! por Antonio Román Sánchez Rodríguez


En la primavera de 1741 en Inglaterra se acuñó una moneda con la leyenda: “la arrogancia española humillada por el almirante Vernon” que conmemoraba la victoria de la Armada Invencible inglesa sobre el Almirante Blas de Lezo en Cartagena de Indias, saliendo arrodillado en una de sus caras. Los antecedentes de la batalla, más allá del rigor o de su pretexto suele situarse en el episodio de la oreja de Jenkins. La batalla comenzó el 13 de marzo y terminó el 20 de mayo. La flota inglesa estaba compuesta por 27000 hombres y 186 buques de guerra, la flota más grande de la historia tan solo superada en el desembarco el día D en Normandía. Fue la mayor derrota moral infligida a los ingleses y el rey Jorge II ordenó retirar las monedas acuñadas y que no fuese referenciada por los historiadores ingleses.


Fuente fotografía.

Blas de Lezo fue herido por las astillas de la mesa de mando del navío Galiciaen las escaramuzas de la batalla y la infección terminó por causarle la muerte el 7 de septiembre en Cartagena de Indias. La mala relación entre Lezo y el virrey Sebastián de Eslava, jefe supremo de la plaza se agudizó una vez que se levantó el cerco británico. Lezo interpretó las medidas más defensivas de Eslava como inactividad, incompetencia y desidia en la defensa.
Lezo intentó que se reconociese su carrera mediante la obtención de un título nobiliario, pero Eslava informó desfavorablemente y lo destituyó de su puesto de mando ordenando su regreso a España para ser reprendido, muriendo sin honores. Fue Carlos III en 1760 quien recompensó al hijo de Lezo nombrándolo marqués de Ovieco. En honor a su figura, la Armada española mantiene siempre un buque con el nombre de Blas de Lezo.


“Los matrimonios de Zeus trajeron el reino de la belleza, el orden y la memoria a este mundo. Su unión con Eurítome, hija del Océano y Tetis, estableció el reino de la belleza, pues de ella nacieron las Cárites. Su boda con Temis, la gran diosa que personificaba la ley de la naturaleza, resultó en las tres Horas, señoras de la sazón y del tiempo justo, que reforzaron las reglas que forman el orden natural del mundo. Su unión con Mnemósine, quien le alumbró las nueve Musas, desarrolló la memoria gracias a las artes de sus nueve hijas. Desde los tiempos del matrimonio de Zeus con Hera existe una soberanía del cielo sobre nosotros los hombres, en la que un dios y una diosa participan en el gobierno como marido y mujer. El primer matrimonio celebrado en la tierra, que serviría de modelo para el resto, fue el de Cadmo y Harmonía. El sonido de la lira de Anfión hizo surgir en primer lugar las murallas de Tebas, la ciudad entre los dos ríos.” -Karl Kerenyi-



“En todo el mundo habitado, en todos los tiempos y en todas las circunstancias, han florecido los mitos del hombre; han sido la inspiración viva de todo lo que haya podido surgir de las actividades del cuerpo y de la mente humanos. No sería exagerado decir que el mito es la entrada secreta, por la cual las inagotables energías del cosmos se vierten sobre las manifestaciones culturales humanas. Las religiones, las filosofías, las artes, las formas sociales del hombre primitivo e histórico, los primeros descubrimientos, científicos y tecnológicos, las propias visiones que atormentan el sueño, emanan del fundamental anillo mágico del mito. (…)



¿Por qué la mitología es la misma en todas partes, por debajo de las diferencias de vestidura? ¿Qué nos enseña?” -Joseph Campbell-


Para los griegos, la tarea esencial era formar el carácter de sus ciudadanos para la virtud, un ethos con un telos para conducir la conducta orientada al bien. En la mitología, el héroe encarna los valores asociados a la cultura de la sociedad, idealizados y destinados a llevar a cabo hazañas extraordinarias. En la narración mitológica se nos narran una serie de conflictos insolubles que solo la intervención de un individuo homérico puede resolver con su intervención, muriendo en la empresa para pasar a la posteridad como icono y ejemplo para las generaciones venideras.

“Si la mitología griega se limitase a los dioses o, como mucho, a los mitos sobre el origen de la raza humana, los héroes tendrían que quedarse al margen. Pero los dioses reclaman a los héroes, y éstos también pertenecen a la mitología”-Karl Kerenyi- A veces el héroe es de naturaleza superior al hombre y vástago de algún dios; otras veces es un mortal común con una superioridad moral como lo entendía Aristóteles, con una conducta supererogatoria.

Roma condenaba a los pueblos y personajes hostiles al Imperio a ser excluidos de la Historia, el olvido era el castigo, pero ensalzaba y glorificaba a sus hijos. Heródoto suele ser señalado como el primer historiador, y su obra en prosa compitió con la épica de Homero en su Ilíada, pero con la misma finalidad: narrar las guerras médicas para evitar que sus grandes acciones quedaran privadas de gloria, incluyendo al derrotado pueblo persa para contextualizar y valorar las dificultades de la victoria. Heródoto concibe la historia como historia rerum gestarum. Tucídides subraya el ideal del hombre como debería ser, pero subrayando que solo existen excepcionalmente. “Estos historiadores vivieron en el espíritu de los acontecimientos por ellos descritos; pertenecieron a dicho espíritu. Trasladaron al terreno de la representación espiritual lo sucedido, los hechos, los acontecimientos y estados que habían tenido ante los ojos” -Hegel-.


La España cainita también en el tratamiento de sus héroes es una anomalía histórica, antes la envidia que el reconocimiento y la gloria. ¿Cómo es posible que la gesta de Blas de Lezo haya quedado en el olvido y solo después de la exposición en el Museo Naval en el año 2013 haya sido rescatada más en las Redes Sociales que en los medios de comunicación? Madrid tuvo que financiar el monumento a Blas de Lezo por cuestación popular. En Barcelona, la estatua de Blas de Lezo reabrió la guerra de 1714.



Cartagena de Indias tiene un barrio dedicado a Blas de Lezo y los historiadores colombianos se afanan en confirmar el lugar en el que fue enterrado: un cine abandonado donde estuvo la Capilla de la Vera Cruz y en la que eran enterrados muchos militares de la época colonial. Vid. Recordemos que Blas de Lezo fue enterrado sin honores, en pobres condiciones, puesto que el virrey de entonces, Sebastián de Eslava, había declarado su enemistad cuasi eterna a su salvador.

Solo desde el más profundo aldeanismo, incultura, odio a la excelencia y envidia patria, puede entenderse que la figura de Blas de Lezo permanezca en el limbo histórico, pese al reconocimiento internacional como uno de los más grandes estrategas marítimos de todos los tiempos. "Españoles que no estén marcados por el estigma de Caín ni sean portadores del virus de la rabia, españoles bondadosos y, por lo general, silenciosos, españoles ajenos a la envidia, españoles cultos, asenderados y con sindéresis, bien criados y bien educados, españoles de la tercera España, españoles sin partido, esto es, españoles enteros que nada saben ni quieren saber de guerras civiles" -Sánchez Dragó-, miremos a la Historia tal y como la concibió Heródoto: para que las gestas de los españoles ilustres no queden privadas de gloria y honor.


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