Algo habrá hecho... Reflexiones sobre la violencia, por @LagartijaSoy

Algo habrá hecho...



El mundo es de los violentos, gracias en muchas ocasiones a los que no lo son. Nuestra especie cuenta, entre sus patrones de conducta (aquella conducta que es innata) la de posicionarse siempre en torno al más fuerte. Probablemente no sea más que instinto de supervivencia, y es que el ser humano actual no dista apenas nada del primate que habitaba las cavernas.


Raras son las personas que levantan la voz contra la injusticia ajena, (contra la injusticia propia sobran voces), que se posicionan a favor de la víctima, plantando cara a su verdugo.

Somos tribales, gregarios, y esa característica nos lleva a buscar la seguridad del grupo y esa seguridad está junto al líder, que normalmente lo es gracias al uso de la fuerza. Y eso nos convierte en seres serviles, aduladores, traidores, corporativos. Se trata de una figura que en psicología tiene el nombre de "disonancia cognitiva". Cuando hacemos algo que entra en conflicto con nuestros valores o creencias, le damos un significado diferente, para poderlo asumir sin culpas. Esto hace que cuando una persona cierra filas en torno a un violento, por miedo a que su violencia se vuelva contra ella, se justifica a si misma cambiando el valor de los hechos y dotando de una apreciación más benévola al ser infame al que defiende.

El ser humano es malo por naturaleza, y lo es tanto por acción como por omisión y eso hace que el mundo sea cada vez un lugar más violento, porque cada vez somos más habitantes en este siniestro planeta. Es un mal lugar este para vivir, tanto el mundo lejano (el de los noticiarios), como el cercano, ese mundo en el que todos somos protagonistas de algún modo, ese mundo en el que todos conocemos a alguna víctima y a quienes se posicionan al lado del agresor. Las víctimas siempre están solas. En sus hogares, en el trabajo, en las escuelas, en la calle... Solas.

Cuántas veces la bofetada más dolorosa llega desde el propio entorno de la víctima. Ese padre que al saber del acoso escolar a su hijo le ha respondido "a tu edad nadie se metía conmigo, yo tenía huevos para defenderme". Esa mujer que cuando se atreve a contar lo que sus heridas delatan hace tiempo, recibe como respuesta un "aguanta, ¿adónde vas a ir sola? Piensa en tu hijos" y por ellos muere...

Hay una letanía colectiva, un susurro apenas audible "algo habrá hecho", "no sabe defenderse", "que aguante como un hombre", "es una puta", "maricón"... Y esa letanía se oye en las calles, en las escuelas, en el trabajo, en los hogares y hasta en las comisarías de policía y en los juzgados. Por eso, por todo ello, el de la violencia es un problema sin solución.

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